Recibimos y publicamos / Pintadas contra el desalojo de La Solidaria [Colonia].

diciembre 2, 2016

Nos envían desde el departamento de Colonia una muestra de solidaridad y apoyo a La Solidaria. No todo está en venta, ¡La Solidaria resiste!

Recibimos y publicamos / Pintadas contra el desalojo de La Solidaria [Rivera].

noviembre 30, 2016

Desde el departamento llamado por el Estado con el nombre del asesino de Rivera nos envían fotos contra el desalojo de La Solidaria, ¡saquen sus manos de nuestros centros sociales!

Peñarol es quemar… un error garrafal.

noviembre 29, 2016

peqeg

Los últimos sucesos en el fútbol, la “violencia incontrolada”, el “salvajismo” y varios etcéteras llenan hoy páginas y páginas de indignados periodistas y bienpensantes al servicio del negocio capitalista. El show debe continuar y si los partidos se suspenden siempre se puede gastar una hora de programa haciendo tontos análisis para decir siempre lo mismo: nada. Pedir policía, pedir control que asegure el espectáculo es el único horizonte de los periodistas, milicos y políticos.
  La desaforada reacción de los medios y la indignación por boca de la clase media se hace sentir con la repetición de los ya clásicos slogan que hacen referencia a un mundo imaginario y extinto que evoca los años cincuenta y sesenta… la época de la buena vida y la integración, las puertas abiertas en la noche y las tribunas compartidas en la cancha…
  En algo podemos darle la derecha a los gritos desesperados de los ciudadanos: la integración vivida (y luego idealizada) que algunos recuerdan se ha caído a pedazos. El capitalismo continuó produciendo y profundizó procesos de desintegración en la población. Ciertos momentos han sido claves, la migración de la población rural a la ciudad de los sesenta-setenta, que al igual que en toda Latinoamérica encontró una ciudad que no pudo adaptarse suficientemente a la velocidad y tamaño del proceso, es uno de ellos. También, la dictadura y la derrota de los sectores antagonistas y sus proyectos de transformación social, aplastados por las fuerzas del Estado, con una gigante expoliación en el territorio. Luego, la reestructuración capitalista cuyo coletazo en la zona produjo los sucesos del 2001. Y finalmente, la izquierda en el Poder con un proceso de introyección acelerado del consumo en la población y con el corolario de un profundo control social para proteger el negocio.
  Todo eso fue progresivamente agudizando la desintegración social y la destrucción de los vínculos comunitarios. En la época del “nuevo uruguayo”, la izquierda creó, a través de ejércitos de trabajadores sociales y otros dispositivos, estructuras artificiales de participación, en definitiva, mecanismos de complicidad con la gestión del sistema de dominio. Todos estos procesos han agudizado el fuego que hoy se cierne en varios barrios y que ocupa tanta tinta. La angustia que produjo el capital con la transformación de los viejos proletarios en “clientes”, siempre bajo la inseguridad laboral y la competencia permanente, siempre bajo la doctrina de la inseguridad y la presión constante encuentra su explosión a través de diferentes modos de violencia. Cientos de trabajadores sociales, comercialización de todo, miles de dosis de fármacos, shows, policía y demás estructuras estatales no son suficientes para lograr la contención de lo que los trabajadores sociales, la comercialización de todo, los fármacos, los shows, los policías y las demás estructuras estatales generan.
  El fenómeno no es aislado y puede verse en todo el mundo. La disociación entre jóvenes y el resto de la comunidad, la disgregación y la extrema dependencia (acusada constantemente de individualismo), son síntomas generalizados en el cuerpo social mundial. El proceso es más agudo donde el capital ha encontrado un terreno más fácil para desarrollar sin piedad su juego y en donde la resistencia ha sido destruida dejando como única respuesta al futuro el sueño del consumo infinito. Los jóvenes sin códigos (o mejor, sin principios), desarraigados de su entorno y unidos a pequeñas bandas que sólo logran trascenderse acompañándose de otras bajo el imperio de un mismo color es rutina de cada fin de semana en las canchas en todas partes. Al igual que en las votaciones del Brexit, en la elección presidencial en EEUU o en el plebiscito en Colombia, la población no se atreve, no le pinta decirle a las encuestadoras, periodistas o demás personas del establishment progre que odian su versión de la realidad y es el populismo más efectivista el que los mueve y conmueve. La verdad se murmura en las esquinas y no puede escucharse en los programas periodísticos, se odia a la policía, a su mundo, se odia a aquellos que están para reprimir y a sus defensores. Existe la necesidad de vivir por fuera y contrariamente al mandato más cobarde de cierto extracto social y se prefiere asumir las formas (igualmente capitalistas) de un “descontrol programado o alcahuete con el poder” a ser un integrado cínicamente indignado.
  Ni aún con la gran cantidad de efectivos que la izquierda ha puesto en las calles dejó de ser generalizada la rabia hacia la policía. Si vamos a creer a las palabras del Ministro, el ex-tupamaro Bonomi, el sabotaje al espectáculo futbolístico del otro día fue parte de una conspiración entre narcos que dominan la hinchada de Peñarol. Ahora, ni aún así pudo, el guerrillero devenido milico, ocultar el hecho de que cientos de jóvenes mostraran la rabia a la institución policial y destruyeran todo lo que encontraban. Los jóvenes sin cultura comunitaria, con vínculos armados sólo por la televisión y una propaganda que los invade y pasa directamente sin posibilidades de mediación mental introyectan fácilmente la cultura de la mafia y el negocio que impulsa hoy el mercado. En la frase tan repetida de que ellos (los barrabravas) no son los verdaderos hinchas puede verse claramente la contradicción de la mentalidad reaccionaria. Toda la propaganda de los medios dice-muestra siempre y de forma clara, exactamente lo opuesto, la barrabrava, los que mueven gran parte del negocio futbolístico y facilitan la otra parte son los verdaderos hinchas. Los mensajes cifrados para una mentalidad de clase media, integrada y sostenedora de la ideología democrática son interpretados en su estructura concreta por la mayoría de la población menos domesticada. Se crean a través de los dispositivos de subjetivación personas con una capacidad llana de entendimiento, se les da un mensaje claro y comprensivo pero se espera que lo comprendan de forma diversa.
  Luego, lo que surge incluso entre y por fuera de las diferentes manipulaciones es la revuelta. La revuelta descubre una nueva dimensión de cada uno, abre un enfrentamiento con el mundo y un crecimiento que no es igualado por todos los sentimientos de inseguridad y baja autoestima que produce en las poblaciones más bajas económicamente la vida diaria. ¿Qué pueden buscar y querer los pibes más que se hable de ellos, tener referentes a quién seguir y dotar de sentido su existencia, un sentido que entienden… “Peñarol es quemar”.
  El estado es la guerra y su momento actual es el de la guerra civil permanente, una sociedad desarraigada, móvil se balancea entre comprar y querer comprar, consumir y querer formar parte del espectáculo. En lo único que cierta población es protagonista es en los ataques a los cuerpos del orden y a lo más cercano de un mundo que los niega. La mayor o menor participación de los aparatos del Estado y de los grupos mafiosos (o sea paraestatales) en la organización de los hechos no es anecdótico sólo pero tampoco debe llevar a la negación de la reflexión y sobre todo de la acción por potenciar lo claro del mensaje de cada revuelta por pequeña que sea, de cada enfrentamiento por imprudente que parezca. En un mundo opresivo y que se afana de controlarlo todo, la rebelión es la vida.
  Una pregunta interesante, más allá de la espectacularización, es: ¿cómo esa revuelta, esa rabia puede dejar de ser sólo implosiva? El error garrafal luego de la jornada del domingo sería olvidar que el sentido de la rabia es explotar. Mientras los progres, derechistas y demás bienpensantes y alcahuetes del sistema se escandalizan y utilizan los hechos para potenciar sus leyes represivas, la responsabilidad de aquellos que buscamos luchar por la destrucción del Estado y su mundo es actuar. Debemos fortalecernos en nuestro hacer, debemos actuar al reconocer los problemas que vivimos para que no nos exploten en la cara o sólo los veamos desde atrás de los vidrios de la comodidad. El Estado crea y potencia las condiciones de un desarraigo poblacional y luego busca soluciones represivas, crea el problema y luego da falsas soluciones. Al final del día su continuidad está asegurada. Quebrar ese círculo es nuestra responsabilidad…

Anarquistas.

Viernes 9 de Diciembre / Movilización en repudio a Monsanto.

noviembre 29, 2016

9_12

Martes 8 de Diciembre / Marcha de las putas [Rivera].

noviembre 29, 2016

8_12

Nuevo libro / Ejércitos en las calles – Sudamérica.

noviembre 28, 2016

Les contamos que está pronto el primer libro de la editorial Tutía Ediciones, una editorial de la región del Río de la Plata. Si te interesa conseguir el libro, escribínos a nuestro mail para coordinar: periodico_anarquia@yahoo.com

tapa

Han pasado seis años desde la primera edición de “Ejércitos en las Calles” en castellano, a cargo de Bardo Ediciones, y siete desde su primera aparición en “A chi sente il ticchetti”, compilado de textos preparativos para el encuentro antimilitarista realizado el 2 de mayo de 2009 en Trento, Italia.

  Reeditar el texto desde esta parte del planeta implica, necesariamente, la inclusión de todo un mundo de informaciones y análisis específicos a la realidad latinoamericana, no presentes en la versión original.

  Repensando los ejércitos:

  Toda construcción de identidad individual se hace, necesariamente, en oposición a otras identidades. Afirmamos la autopercepción de nuestro ser en tanto podemos diferenciar que existe un afuera, una otredad, con la que interactuamos desde un yo sensible. En este sentido, nuestra conciencia va creando un relato, una narración, de lo que ella misma es y de sus características identitarias, en el largo proceso de interacción con otras.

  Si bien esto es cierto como mecanismo natural en la creación de cada identidad individual, también es cierto que su construcción colectiva está atravesada por procesos más complejos ya que todo relato de afirmación identitaria en una colectividad, tiene una intencionalidad específica. Si existió un momento en que los colectivos humanos, gregarios y de manada, se autopercibían en una identidad colectiva producida por la vía de los hechos y sin una intencionalidad que la dirija, el Poder se ha autoproclamado como guardián de un relato que él mismo construye en función de sus intereses, intentando convencer y construir identidades individuales funcionales.
Leer el resto de esta entrada »

Viernes 2 de Diciembre / Café a beneficio de próximo centro social.

noviembre 28, 2016

30-11

Conocer el territorio para transformarlo, conocer el territorio para destruir aquello que nos amenaza, aquello que nos ataca.

noviembre 24, 2016

gent6

El centro se ha convertido poco a poco en el fortín del Estado, en la zona segura de la izquierda y sus asquerosos proyectos de dominio y explotación. Pero la sumisión de muchos choca contra la realidad y dignidad de otros…
  La “limpieza” que la izquierda intenta hacer a través de sus ejércitos de trabajadores sociales y sus diferentes políticas, desde la Ciudad Vieja y avanzando tiene diferentes aristas. A los pobres sin casa se los levanta, apoyados por los mercenarios de azul para alejarlos de la vista de los turistas, a las personas sin casa pero que se atrevieron a ocupar se las desaloja para demostrar la santidad de la propiedad privada y a los pequeños comerciantes se los compra con la idea de la “re-estructura comercial del barrio” para que luego mueran bajo las grandes estructuras y sus negocios. Mientras cierta población es alejada del Centro, Cordón, o Barrio Sur, misteriosamente ciertos negocios, como el de las bocas no desaparecen. En esta etapa seguramente es más importante potenciar la idea de la inseguridad para que las políticas de control puedan imponerse sin resistencia. Formas de vida que se reproducen en una población más popular, aunque no nos gusten en su totalidad, son ahora arrasadas para imponer el proyecto de los Martinez y sus secuaces: el más absoluto control y la liberalización del negocio más especulador en todas las zonas del centro. La luz espantosa para que los comerciantes se sientan seguros, las cámaras en cada esquina (desde la Ciudad vieja hasta el Cordón), los intensos patrullajes (que por alguna miopía no ven las bocas) y las arremetidas de los grandes consorcios inmobiliarios tienen un solo objetivo: potenciar el acostumbramiento y desarrollar el dominio sobre la población.
  Si el plan es en el Centro, la estrategia del Poder abarca a todo el territorio. Nuestra resistencia, también debe no ser sólo local. Entre el aburrimiento y el control más absoluto, el proyecto de la izquierda del capital choca y chocará siempre con la resistencia, desde aquella de los que desean sólo sobrevivir y hoy son desalojados, reprimidos y encarcelados, hasta la de aquellos que buscan subvertir el sistema de relaciones parasitarias y de dominio. O sea, choca y chocará siempre contra la supervivencia y los proyectos antagonistas, revolucionarios. Los botones de particular que intentan cazar a los feriantes que no le pagan la cuota-chantaje a la Intendencia o los botones de azul que cumplen las ordenes de desalojar a las personas que han ocupado viviendas vacías, materia de los especuladores inmobiliarios son parte de una misma lógica y parte de un mismo Poder. Si no podemos vivir dignamente no tenemos libertad y para ser verdaderamente libres sólo con vivir no alcanza…
  En el centro de los negocios, en el centro de la ciudad, donde conviven no muy lejanamente centros de poder, de negocio, locales estudiantiles y centros de dispersión de todo tipo, la acción de resistencia que surge debe potenciarse convirtiéndose en una fuerza real y certera. El repudio que ha llevado a golpear a los alcahuetes que reprimen feriantes, trabajadores callejeros debe unirse a aquellos que luchan contra los centros de especulación y resisten a los desalojos. El accionar contra el dominio y sus estructuras debe tomar en cuenta los diferentes dispositivos que generan esas relaciones de mierda entre las personas, deben quedar por fuera y separados de nuestras vidas los transas de legal e ilegal. Debemos luchar contra aquellos que nos envenenan, sucuchados en esquinas y sobre todo contra aquellos que generan las condiciones para que este tipo de relaciones sea nuestro cotidiano, los grandes negocios.
  Este proceso de guerra civil generalizada, con ocupación permanente de las calles, retenes (cámaras por todos lados, empresas de seguridad) y sistemas de generación de desconfianza generalizada, sobre el terreno se llama “gentrificación”, contra ella, que es decir contra el Capital y el Estado, estamos luchando y seguiremos luchando…
  Nos quieren seguir diciendo cómo movernos, cómo amar y a quién, a dónde ir y cuándo. Quieren marcar los ritmos de nuestra vida entre comprar, trabajar y volver a comprar. Pero en todas partes otras formas de vivir ya existen, otros principios contrarios a la sociedad autoritaria y del dinero ya existen y adquieren fuerza.
  Conocer nuestro territorio y cambiar las formas de circular en él es nuestra responsabilidad. Destruir aquello que nos destruye es nuestro compromiso con la libertad…

Anarquistas, Cordón.