El voto como bota.

octubre 4, 2021

“Te ofrecemos, tio
La vida que no has tenido.
Te ofrecemos todo
Si votas nuestro partido.
Todo menos conseguir ser tu mismo
Nunca más”.
La polla.

¿Por que lxs poderosxs impiden de todas las formas posibles, gastando miles de dólares en propaganda, represión y en toda clase de incentivos, otras formas de organización de la sociedad? ¿Por qué la forma Estado, las relaciones jerárquicas y de decisión indirecta propensa a los manejos de lxs ricxs es la que los medios dan como la única posible?
La respuesta es simple: otras formas más horizontales y directas de las personas decidiendo sobre sus vidas y territorios pondría inmediatamente en jaque las injusticias sociales sobre las que se basa este sistema. ¿Qué población aceptaría contaminar sus aguas o que la inmensa mayoría de sus tierras estuvieran en manos de una o dos familias?
Las sociedades modernas son complejas, centralizadas y existen poblaciones muy numerosas y concentradas pero en nada impide modos autónomos de decisión. Si a algo le temen lxs políticxs es a la gente como el domador de fiieras teme a la victima de su látigo. Si a algo le temen lxs acomodadxs es a la posibilidad de que se acaben sus privilegios.

Las bases del anarquismo.

octubre 3, 2021

En la fuente de nuestra rebelión está la solidaridad. Una puerta que se abre a un amigo, a un compañero como empujón de cariño y llave para todas las libertades por venir. No es ciega la solidaridad pero hay en abundancia, no se anda midiendo, escatimando y se reproduce sola al usarse.
Las consecuencias de la solidaridad como sistema y motor es la lucha. Unx no retrocede al haber visto y vivido otros modos. Quien ayuda o se ve ayudado sin segundas intenciones, no en las publicidades de las empresas, no en los flashes de las cámaras de políticxs sino en la pureza de los gesto realmente solidarios no olvida.
Nadie es tan fierx en la lucha como quien experimenta la ternura de la ayuda mutua, el respeto y la potencia de ese engendro social que es la libertad

*En la imagen la conocida foto del orangután que extendió su mano al hombre que había caído al agua.

“La que quiere trabajar, no hacer huelga y no hacer paro”.

octubre 1, 2021

La gente que será defendida por el gobierno dijo el presidente del Estado uruguayo es la que quiere trabajar y no parar. Claro, no es que no se respetarán los derechos de lxs que quieren parar también dijo. Pero la gente que quiere ir hacia “adelante” es el centro del discurso, amén de que ese adelante signifique más explotación y adecuación a un mundo de inseguridades y competencia extremas.
La gente que no quiere parar podría ser el ejemplo claro de lxs que ya no ven salidas colectivas a problemas que, más allá de lo que digan lxs empresarixs, son colectivxs. Si las burocracias y los reformismos tal vez han mermado las ganas, mucho se lo debemos a un trabajo incesante de los medios de propaganda capitalistas.
Pero las salidas siguen siendo colectivas, de gran alcance e impulso. El discurso del sálvese quien pueda, no dejes de trabajar, no pares y preparate para competir porque el que no compite muere, sigue siendo el discurso más conveniente para lxs explotadorxs de todo tipo.
No tenemos las soluciones hechas pero si las herramientas para encontrarlas. La autoorganización en el trabajo, en los barrios y en donde sea, la acción directa sin representantes y el parar a este mundo desbocado. Sólo la lucha social genera reales cambios.

El peor virus es el capitalismo.

octubre 1, 2021

Decisiones cada día.
Las decisiones hoy son tomadas por políticxs que llegan al poder a través de mecanismos de marketing y gracias a negociados empresariales. El espectáculo ocupó el lugar de la política transformándola y haciendo de aquella forma de cálculo del siglo XVI un dispositivo dependiente como nunca del mercado. Sí antes lxs políticxs eran representantes de una elite que lxs ponía ahí para que cuidaran de sus intereses, hoy son sólo payasos en un juego de actuación. Las finanzas cuidan por sí mismas de sus intereses.
Si es reducida la centralización (energética, militar, policial y política) la sociedad puede cambiar sus bases sin necesidad de perder los “avances ganados”. Los diferentes grupos humanos además pueden decidir por sí mismos, contemplando y coordinando lo necesario con lxs demás. Si el mutuo apoyo es la razón del ser social, a nivel superior de cada asamblea solo quedan coordinaciones y no jefaturas. Las opciones para los territorios hoy no pueden definirse entre un nuevo aislamiento nacionalista, como se ve en Hungría, o la “libertad” del mercado regulando nuestras vidas, como proponen los neoliberales.
La democracia capitalista se basa en la ilusión de participación y en un cuerpo armado que asegura el cumplimiento de esa ilusión. Rompiendo las estructuras simbólicas que sustentan el orden actual, basta encontrar para cada lugar los modos específicos de encontrarse y consensuar, siempre contemplando a quien no está de acuerdo, para desarrollar modos más satisfactorios de decidir sobre nuestras vidas.
En contra de la ley, un tipo de regla basada en la coerción en una sociedad jerárquica, nuestra opción es el acuerdo basado en el entendimiento recíproco y la solidaridad. Nada tiene de fácil pero todo lo tiene de posible. Quitando los “agentes extraños”, lxs que deciden por otrxs desde arriba, y que nunca compartirán intereses, la apuesta es por la autorregulación de las comunidades. Diferentes núcleos decidiendo por ellos mismos y coordinando, a su vez, con otros. Claro que romper con la escala del lucro y el aprovechamiento para sustituirla por la comprensión y el mutuo apoyo no será aceptada por lxs defensorxs del orden. Una vez más, sin embargo, nos jugamos el futuro si no detenemos su reestructura.

El rojo y el negro.
Miles de grupos, asambleas y comunidades practican la toma de decisión sin necesidad de jefes en la actualidad, claramente una minoría inmersa en un mundo capitalista que los supera pero que muestra sus límites a cada minuto. Acá, además de los cientos de espacios que lo hacen hace años (gremios, sindicatos, clubes, grupos de toda índole, etc.), también hemos visto cómo organizaciones sociales, creadas de un momento al otro para alguna lucha concreta podían funcionar usando el consenso como método de decisión. Recrear los modos de vivir no es sencillo pero no partimos de cero y es una necesidad urgente.
Volver a aprender a decidir colectivamente siguiendo nuestros intereses y no los del capital. Usar una historia rica en ejemplos y atreverse a romper con la dictadura del mercado negando al capital y su Estado.
Pequeños grupos, colectivos más grandes, asambleas de barrios, núcleos geográficamente determinados, las posibilidades son muchas y las formas antiautoritarias infinitas. En tiempos en donde el capital financiero prepara una terrible reestructura empeorando las condiciones de vida, son los métodos directos y horizontales los que nos darán una oportunidad. La dictadura del mercado se prepara para ajustar sus tentáculos, teletrabajo, robotización, extensión horaria, competencia, autoexplotación y autoexigencia son apenas el comienzo. El peor virus es el capitalismo.

Regino M. (3/3)

A acabar con el sistema capitalista y su sustento de desigualdad estructural.

septiembre 30, 2021

“La comunidad LGBT y el feminismo hablan de patriarcado, ¡hoy hay matriarcado!”, dijo Vigil a César Bianchi en una entrevista donde además cuenta por qué con su grupo hicieron una carta pidiendo que liberen a los milicos presos en Domingo Arena.
Cualquier análisis rápido al poder instituido muestra que su afirmación es absolutamente llana. Si bien aunque el poder político ocupara sus bancadas con mayoría de mujeres sería lo mismo, y la dominación continuaría, es fácil ver como la representación de géneros muestra también el sistema social en el que vivimos y la predominancia clara de los hombres.
Pero el patriarcado no es sólo un conjunto de leyes y disposiciones sino el conjunto de los dispositivos sociales, materiales, culturales y políticos que producen y reproducen un tipo de dominación por género. Y recopilar leyes “para la mujer” como hace la escritora también muestra que se parte de una desigualdad muy grande.
Lo importante es acabar con el sistema capitalista y su sustento de desigualdad estructural y de dominio, romper con el poder político y la asignación que hace a unxs pocxs de poder expropiar las capacidades de las personas todas de decidir realmente. Y entre todas las desigualdades, debemos acabar con el patriarcado, las formas externas y capilares que determinan el dominio basado en géneros. Para eso es necesario desmontar los falsos argumentos cuando aparecen, las falacias cuando aparecen y rebatir a estos personajes cuando aparecen…

M.

Las sociedades complejas.

septiembre 30, 2021

Pero ¿qué pasa con las sociedades complejas? Se dice. ¿Qué pasa en sociedades en donde hay estructuras energéticas descomunales para un consumo creciente y desproporcionado, donde la gente “no tiene tiempo” para verse y andar acordando todo sobre su vida?
Acordemos primero que una sociedad “compleja” no es una sociedad numéricamente grande, si sólo fuera eso podríamos decir que ha habido experiencias de colectivización y autoorganización de la vida con tantas personas como las que están en Montevideo hoy y más (incluso aguantando los ataques de ejércitos en el medio). No, no es una cuestión de número sino de complejidad. Vivimos en una sociedad ordenada bajo los designios del capitalismo financiero, marcada por la telemática y el consumo. Acá, además, con una economía volcada a los servicios y con una sociedad que aún no se repone del último ataque y reestructura del poder allá por el 73. Una respuesta coherente entonces, necesariamente debe incluir la reducción del consumo y la energía, así como la creación de relaciones nuevas para una vida ecológicamente sustentable y socialmente justa, o sea, libre.
Decir que una sociedad compleja no puede decidir por sí misma es una aporía, una mentira y un encubrimiento. Es una aseveración que no es lógica, que no es cierta y que oculta los cientos de mecanismos que ya funcionan. Hay cientos de espacios de decisión en común y cientos de acuerdos (o reglas) que no son leyes y que respetamos aunque no haya un cuerpo armado para imponérnoslo. Las sociedades actuales son entramados complejos donde la interdependencia económica y las comunicaciones vacías (atomización de datos e imágenes) son esenciales. Queda claro que hablamos entonces de la necesidad de un cambio de base. Si la escala fuese cambiada (un mundo para vivir y disfrutar, no para aplastar a lxs demás, ni explotarlxs) puede ser modificada la sociedad, no necesariamente haciéndose menos “compleja” pero sí más sustentable y deseable.

R.M. (2/3)

Lo simple de las cosas, las formas horizontales.

septiembre 29, 2021

Las sociedades humanas han tenido desde que sabemos formas jerárquicas y estructuras autoritarias pero también formas horizontales de convivencia y acuerdo. No importa la perfección, estilo o qué alcance hayan tenido las formas de decisión autónoma, existieron, existen y existirán. Nos basta saber que las formas autoritarias son también el peligro (hoy más que nunca) y que nos han llevado a un abismo del que necesitamos salir cuanto antes. ¿Cómo es posible que millones de personas decidan en contra de sus intereses inmediatos? se preguntan muchxs. Una respuesta rápida pero real es que no lo han hecho. Han delegado su decisión más bien, que, aunque pudiera decirse que es un modo de decidir, es su opuesto.
Las formas de gestión directa, comunal y horizontal no sólo se han dado en momentos revolucionarios (consejos obreros, asambleas, comunizaciones agrícolas, colectivizaciones industriales, etc.), y en las llamadas “sociedades igualitarias” (vivas desde el comienzo de la historia hasta ahora), sino que se dan hoy a nuestros costados. Grupos, colectivos y comunidades enteras aplican constantemente “el más simple de los modos” de decisión, e incluso, hoy es la característica de las luchas sociales generalizadas post caída del muro de Berlín. Para ver la práctica horizontal en acción no es necesario recurrir a tratados antropológicos, etnográficos o históricos. Todas las personas han visto o participado de una o más estructuras horizontales donde sin pensarlo siquiera no han tenido la necesidad de un jefe o representante para funcionar.

R.M. (1/3)