Efemérides / 4 de Febrero de 1913. atentado al Hotel de los Pocitos.

febrero 4, 2020

En 1912, durante la presidencia de Claudio Williman comienza la reconstrucción del Hotel de los Pocitos. La obra es propiedad de la empresa de tranvías británica con intereses en Uruguay, Sociedad Comercial de Montevideo. Antes, en 1882, había sido construido sobre la arena de la playa Pocitos un establecimiento hotelero que años después un incendio arrasaría. Sobre el mismo lugar se edifica el nuevo hotel, una construcción imponente que se adentra en las aguas del Río de la Plata. El emprendimiento turístico es pensado para esparcimiento de la clase alta uruguaya pero sobre todo para la argentina. Es inaugurado en diciembre de 1912 de cara a la temporada estival. En la noche de apertura concurrió, según crónicas de la prensa, lo más selecto de la alta sociedad montevideana. Esa noche 10 mil lamparitas fueron colocadas en la cara externa del edificio, propiciando el reflejo ostentoso del hotel sobre las aguas.

  En contraste con toda la paquetería y opulencia de las clases pudientes de la Suiza de América, los trabajadores mozos del hotel entran en conflicto. En plena temporada, el gremio de los mozos se declara en huelga y presenta un pliego de peticiones. La patronal responde con el despido de trabajadores en lucha y contratando rompehuelgas para su remplazo. En febrero de 1913, durante la noche del martes 4, estalla una bomba en el Hotel de los Pocitos. El hecho despierta gran conmoción y a las pocas horas se suceden detenciones de huelguistas y anarquistas. Durante días las páginas de prensa se ocupan de las consecuencias del atentado y dan cuenta de las pesquisas policiales, apuntando como responsables a huelguistas y elementos revolucionarios de la organización sindical de orientación anarquista que nuclea a los trabajadores del país, la Federación Obrera Regional Uruguaya (F.O.R.U). A los pocos días algunos de los detenidos son liberados, al mismo tiempo que es arrestado Jesús Suárez, secretario general de la F.O.R.U. El testimonio de personal contratado en sustitución de los huelguistas lo sitúa ese día en el lugar, horas antes de estallar el artefacto. Suárez, de origen asturiano, tuvo activa participación en el movimiento anarquista en Argentina siendo en tal contexto deportado hacia Uruguay. A poco de su llegada es designado secretario de la F.O.R.U. y se destaca por su temple agitativo. El movimiento obrero y anarquista comienza una fuerte campaña por su libertad. Cuenta con la defensa del abogado Emilio Frugoni. Finalmente, a los días de su detención, el secretario de la organización de trabajadores está en la calle nuevamente. Su vida prolífera y revolucionaria continuará en las siguientes décadas en Argentina, distinguiéndose su intensa labor emancipatoria. En 1923 un fuerte temporal destruye la plataforma sobre el mar del Hotel de los Pocitos y parte de su estructura. En el año 1935 tras otro temporal y sin la actividad esplendorosa del inicio, el edificio es demolido.
  Aquel 4 de febrero, a diferencia del actual, que encuentra a la línea mayoritaria de la cúpula sindical aplaudiendo con bombos y platillos la instalación de megaproyectos, la rabia proletaria se hizo sentir contra los emprendimientos del Capital, estremeciendo la complacida e indemne tranquilidad veraniega de la burguesía.

Odiseo.

Efemérides / 27 de Enero de 1889, Malatesta en Montevideo.

enero 27, 2020

El italiano Errico Malatesta (1853-1932) fue uno de los principales teóricos (y prácticos) del movimiento anarquista a nivel mundial. Discípulo de Bakunin, pretendió superar los aportes de Kropotkin, colocando los valores éticos del ideal por encima de los postulados científicos y proponiendo que no es la naturaleza humana que tiende a la asociación cooperativa de las especies lo que fundamenta la necesidad de una sociedad anarquista, sino la voluntad de las personas dispuestas a cambiar la realidad social para el beneficio colectivo lo que determina la lucha revolucionaria.

  Tras una intensa agitación en el continente europeo, entre 1885 y 1889 se refugia en la Argentina para evitar la represión y encarcelamiento. Allí colabora tanto en la fundación de importantes sindicatos de impronta revolucionaria como la Sociedad de Resistencia de Obreros Panaderos como de grupos anarquistas como el Círculo de Estudios Sociales. En la vecina orilla ejerció el oficio de electricista, vendió licores caseros por las calles (actividad que luego abandonó por entender que el alcohol mermaba el espíritu de rebelión de lxs obrerxs) y hasta se aventuró, sin éxito, hacia la Patagonia en busca de oro para financiar la revolución internacional.

  Se dice que durante esos años realizó varias conferencias en Montevideo, pero hasta el momento sólo hay registro de una de ellas realizada el domingo 27 de enero de 1889.
  La conferencia, que había sido prohibida en Buenos Aires, fue relatada por algunos periódicos de la prensa local. Se realizó en un amplio galpón ubicado en la calle Galicia, cercano a donde hoy se ubican los accesos a Montevideo. Se colocaron varias hileras de “sillas de esterillas” y en el fondo dos banderas cruzadas, una negra y otra roja. Al frente había una mesa de pino, donde se sentaron los tres oradores, una botella con agua, varios papeles, tinta y pluma.
  La prensa dice que concurrieron entre 400 y 600 personas, obreros, principalmente albañiles, en su mayoría italianos y españoles de Galicia, junto a varios delegados de Buenos Aires, y que se conformó una comisión para afianzar la comunicación entre ambas ciudades conformada por un inglés, un francés, un español y dos italianos.

  Hablaron dos oradores en español y se les tradujo al francés e inglés. Luego, hablaron libremente todxs quienes quisieron hacerlo. Por último tomó la palabra Malatesta quien propuso la siguiente resolución:

  “La asamblea reunida en Montevideo el 27 de Enero protesta contra la conducta liberticida de la policía y de la burguesía de Buenos Aires, afirma la necesidad de que el proletariado se ampare y se ponga en común la tierra y toda la riqueza existente para que sea empleada en provecho de todos, protesta contra las guerras y los odios entre pueblos, que la burguesía tiene interés en entretener y afirma la fraternidad de todos los pueblos sin distinción de raza o nacionalidad y la solidaridad en la lucha de los explotados contra los explotadores.”

  Luego Malatesta propuso que levantasen la mano quienes aprobaban la misma, pero tan solo unas 40 o 50 personas lo hicieron.
  El final del suceso es más que anecdótico, la experiencia del revolucionario italiano le hizo comprender que más que un rechazo a la misma lo que había era una apatía producto de la falta de práctica en la toma de decisiones colectivas, por lo que propuso a continuación hábilmente, que quienes se oponían a la misma levantaran la mano; viéndose tan solo un brazo levantado que provocó el griterío y rechazo del resto de los presentes.

Efemérides / 26 de Enero de 1943, huelga en los frigoríficos del Cerro.

enero 26, 2020

  Contaban los viejos anarcos del Cerro, que durante años, ser bolche en el barrio fue mala palabra. Se les retiró el saludo y se les escrachó como se hacía comunmente con los carneros.
  Para entenderlo debemos remontarnos al verano de 1943.
  Mientras en Europa hombres y mujeres eran masacradxs en el marco de la segunda guerra mundial, desde la Unión Sovietica se imponía la política que debían llevar adelante los Partidos Comunistas locales, ésta era una alianza con los sectores burgueses liberales en oposición al eje nazi-fascista. Dicha política se impuso luego que Hitler rompió el pacto realizado con Stalin de no agredirse mutuamente para repartirse la invasión armada de Europa Oriental.
  En nuestro país dicha alianza se manifestó, por ejemplo, en la creación de la Unión General de Trabajadores (UGT) controlada por el PCU, la cual fue inaugurada en un salón estatal con la presencia de los gobernantes de turno.

  En noviembre de 1942 arribó al muelle del Frigorífico Nacional un barco inglés para recibir un cargamento de carne de dicho establecimiento. En dicho barco se encontró una bomba incendiaria, por lo cual se suspendió a los 90 obrerxs que trabajaron en la carga, 10 de ellxs fueron despedidxs por la dirección tiempo después solo por tener antecedentes penales.
La organización obrera frigorífica estaba nucleada en dos organizaciones, la Federación Obrera de la Industria de la Carne y Afines (Autónoma) y la Federación Obrera de la Industria de la Carne, liderada por comunistas y afiliada a la UGT.
  La Federación Autónoma de la Carne, reunida en asambleas con miles de obrerxs declara la huelga en solidaridad con sus compañerxs. El conflicto se extiende durante 5 días, contando con la solidaridad de lxs trabajadorxs del resto de los frigoríficos de la zona.

  Mientras los sindicatos autónomos defendían la huelga a ultranza, la Federación de la Carne adherida a la UGT hacía actos en las calles llamando a volver el trabajo y sus militantes iban a carnerear custodiados por el ejército. El resto de los sindicatos adheridos a la UGT hacen causa común con los intereses partidarios y llaman a quebrar el conflicto obrero sin éxito.
  Finalmente, lxs huelguistas logran imponer sus condiciones y lxs despedidxs fueron reintegradxs sin sanciones por la huelga. Un tribunal que estudió el caso lxs declaró inocentes en relación a la bomba encontrada.

  La huelga fue un triunfo de la conciencia de clase por encima de intereses partidarios e imperialistas, durante años quedó el recuerdo y la tradición anti entreguista que no perdonó la traición de la supuesta “vanguardia del proletariado”. Paradójicamente en el año 2003, el gobierno departamental nombra la rotonda de entrada al Cerro como “mártires de la industria frigorífica” y erige un busto del dirigente comunista Rodney Arismendi. Durante los primeros años, previo al primero de mayo, el busto fue enchastrado bajo la leyenda de “carnerxs”.

Nos cansamos de esperar.

enero 19, 2020

El presente es lo único que tenemos como la mayor certeza, es lo que está pasando a nuestro alrededor, lo que percibimos y pensamos en cada momento dado. El tiempo no duda, marcha obstinado hacia adelante sin preguntarnos, sin clemencia ante nuestros quejidos y tropiezos. Ahora bien, el tiempo puede limitarte, poseerte como un veneno entumecedor que te asfixia con cada tic – tac del segundero, condenando tu vida a la insoportable espera de la muerte. O también puedes poseerlo a él, apropiándote de cada segundo que pasa, haciéndolo más lento o rápido según tu antojo, utilizando el espacio según el deseo y necesidad que tu cuerpo solicite. Una vez que nos decidimos a extirpar el tiempo del reloj y poseerlo en nuestras manos, ya se ha vuelto nuestro tiempo, y con un poco de práctica seremos más dueños de nuestras vidas.

  Lxs pobres estamos acostumbradxs a esperar. Pasamos gran parte de nuestra existencia en diferentes salas de espera, ya sea para trámites burocráticos, transporte, cobrar, irse de vacaciones, etc. El clima de la sala de espera generalmente contrasta con el clima de la calle, generando un ambiente ficticio y adormecedor que hace más soportable la masacre de segundos. Además el fin de la espera es algo que reconforta inmediatamente, porque después de un trámite pesado, se siente la satisfacción de estar haciendo lo correcto como ciudadanx, es decir, de utilizar el tiempo para actuar idénticamente al resto y ser unx más. Si contamos cuántas horas perdemos en la espera el resultado es penoso, pero es un sacrificio necesario para mantener vivo este sistema que pretende regularnos a todxs por igual, mediante una maquinaria enorme que intenta no dejar vacíos, que intenta colocar a cada unx en su lugar de producción y consumo. Es imposible la continuidad del sistema capitalista si no nos sometemos a una espera que abarca la mitad de nuestras vidas; es imposible porque no contarían con el tiempo necesario para ordenarnos como ovejas, para tener un seguimiento de cada unx de nosotrxs, para darnos la sensación de seguridad y prosperidad que necesitamos para morir anestesiadxs y sin haber vivido.
  Esperar las vacaciones para sentir una breve dosis de felicidad es absurdo, pudiendo arrebatar el tiempo restante que está destinado a engordar al patrón. Además el capital no descansa en enero, más bien alcanza un auge en sectores como el turismo y nos invita a caminar por sus coloridas calles principales, repletas de cultura, gastronomía, productos “eco-friendly”, todo para el consumo dirigido a un público diverso. Ya antes de que se acabe la temporada, el sujeto está buscando volver a la comodidad de la rutina, porque la costumbre de tener poco tiempo de ocio y reflexión lo ha llevado a asustarse de sí mismo al sentir una especie de “exceso de descanso”. La rutina enfermiza también provoca adicción.
  La espera como no-actividad también se traslada al terreno político, disfrazada de mesías vomita todos sus discursos prometedores y futuristas que no proponen nada concreto para el presente, sino solo un voto de fe a un partido, a un mejor gobierno. El ropaje más engañoso de la mortal espera se encuentra en la doctrina de la izquierda, que en momentos de efervescencia revolucionaria eleva un grito cobarde llamando a la espera. Esperar las condiciones, o esperar a la resolución de un congreso de iluminadxs, no son cosas de interés para lxs revolucionarixs que crean sus propios espacios-tiempos de resolución directa, sin delegaciones. Cuando reina la paciencia en momentos claves, es porque alguien “superior” está resolviendo nuestros propios problemas, mientras nuestra voluntad queda congelada en el tiempo y nuevamente quedamos supeditadxs.

  La espera nos vuelve seres decadentes, envejecidos, dejando que el tiempo nos pase por encima. Si no aprendemos a apropiarnos de cada segundo y vivir intensamente la única vida que tenemos, estaremos más lejos de la libertad. Nos cansamos de esperar, somos inquietxs y vamos por la superación de lo actual, sin pedir permiso a lxs tiránxs que fraccionan nuestro tiempo a su servicio. Apropiarse del tiempo implica luchar contra la dictadura del reloj, contra el capital que ha usurpado toda nuestra vida, y derribar las barreras imaginarias que nos hacen descreer de nuestro potencial para cambiar las cosas.

Liber Lucta.