>> Sobre la tradición en la Rural y las Domas.

    Ésta como todas las tradiciones son una transmisión de las costumbres, roles y doctrinas de generación en generación, aunque no todas las tradiciones constan de roles y doctrinas, sí de costumbres.
Año a año vemos que se realizan las rurales con las jineteadas que son una parte de una tradición autoritaria y de amplia explotación. En ésta básicamente su objetivo es brindar un espectáculo que ignora completamente la esclavitud y sufrimiento de los animales, el caballo o yegua son sometidos a golpes con un rebenque y le clavan espuelas en su piel sujetas a las botas del jinete para que el animal reaccione de una forma defensiva y la persona resista sobre su lomo lo más que pueda, luego le dan un puntaje y posteriormente se elige a un ganador.
    Si bien las jineteadas son lo más visible de la criolla reducir la explotación únicamente a las jineteadas es omitir las costumbres autoritarias y patriarcales que tiene la tradición en si. Ésta desde sus raíces se basa en la explotación laboral desde los patrones hacia los peones que realizan un trabajo sumamente pesado y desgastante. También la mayoría de los “dueños/as” de los caballos de la criolla tienen grandes concentraciones de tierra y ganado. Por otro lado es una tradición fuertemente patriarcal donde tanto hombres como mujeres tienen roles asignados, la mujer en la casa criando los/as hijos/as y el hombre en el campo (y no es que esté mal que el hombre quiera hacer el trabajo pesado o que la mujer quiera permanecer en la casa, sino que es algo impuesto directa o indirectamente). ¿O sino porque no hay mujeres jineteando?
En estos días de semana de turismo, santa o criolla toda la explotación de una tradición se pone en tiendas y en un espectáculo para que la gente ”de ciudad” vea como se le pega a los caballos y yeguas en las domas o como matan animales para hacer artesanías.
    No es novedad y sí es repetitivo que las rurales son negocios del Estado y de todos los capitalistas que en nombre de una tradición imponen la cultura de la explotación como algo normal, como algo que se realiza desde hace muchas décadas y que no puede ser de otra manera.
    Que todo esto sea una tradición no implica que no se le pueda cuestionar o que se deba continuar con la misma.
    Si intentamos relacionarnos de una forma libre y si dejamos que los/as demás también lo hagan, si identificamos a los/as explotadores/as y sus marionetas, si reconocemos al resto de las especies animales como iguales pero con diferentes capacidades, estaremos camino a un mundo sin tantas barreras…