>> Propuesta para la lucha social contra Aratirí y los mega-proyectos.

    Nos convoca un conflicto que amenaza el entorno entero de la región y a la vez nos da la oportunidad de crecer en una resistencia que abra nuevos caminos hacia más libertad en la responsabilidad con un mundo distinto. Necesitamos generar un real relacionamiento armónico, fundamento opuesto a la explotación de la tierra y de las personas. Una vez más queremos insistir en que la tierra no se esta muriendo la están matando y sus responsables tienen un proyecto claro, tenemos que tener también nosotros una resistencia clara y fuerte.

    Esta instancia, no es una instancia más, tiene que ser por nosotros aprovechada, tiene que abrir un rumbo, fortalecer un rumbo que nos posicione hábilmente hacia lo que queremos y no potenciar la dejadez o la inhabilidad que nos haga mantenernos siempre atrás de los cambios o responder demasiado tarde. Es una buena ocasión además para romper más con el centralismo que ejerce Montevideo y comenzar a potenciar la resistencia descentralizada. La decisión localizada y de los propios afectados tiene que ser la que pese siempre.

    No hay soluciones mágicas ni alejadas del esfuerzo que cada uno tendrá que hacer en los tiempos venideros. Ningún partido salvará lo que es de todos y de nadie, la tierra y sus frutos.

    Elegimos el camino más largo, lo hacemos pues sabemos que por el camino electoral, por la vía legalista aún “ganando” podríamos estar perdiendo.

    El porqué de nuestra lucha es tan amplio que aún en el querer golpear algo específico, la megaminería, la minera Aratirí y sus redes como el puerto de aguas profundas, sabemos que tenemos que poner en cuestión eficaz y fuertemente también el cómo vivimos, el porqué de nuestras condiciones y la posibilidad de llevar una vida distinta. El problema ecológico es un problema social, queda en cada uno de nosotros mostrarlo a quien aún no lo ve, mostrar la conexión que existe y posibilita la explotación en un taller, la pasta base en una esquina y las dioxinas invadiendo los aires.

    Ahora, el camino más largo no involucra que no sea concreto, que no se tenga que poner acá y ahora toda nuestra energía. Por el contrario, el camino más largo, el que quiere aunar autonomía de decisión, de acción y entendimiento de la necesidad de pelear, nos llama a concretar porque es entender que si no se pelea por la tierra y la libertad, con libertad y por toda la tierra luego nada podremos reclamar, reclamarnos…

    Por todo esto proponemos:

    Potenciar la autoorganización de la lucha. Potenciar (o crear donde no existan) grupos zonales, colaborando para eso entre todos, acercando materiales, información, ayuda. Cada grupo con su autonomía y especificidad. Luego, la coordinación de eso grupos zonales y para facilitar la tarea en común formar (o potenciar las que ya existen) coordinaciones regionales como esta del Norte o la del Este en Rocha.

    En la práctica proponemos el respeto a la “libertad de táctica”. Éste no tiene que oponerse al trabajo en común, coordinado y general. Nuestras diferencias nos harán fuertes si las unimos.

    Proponemos además que la lucha sea llevada acabo a través de campañas en común para que los distintos enfoques se hagan más fuertes en la acción coordinada. Creemos que esto es posible si son llevadas campañas en común. Concretas en tanto a sus objetivos y tan claros como posibles. Una campaña contra un objetivo en concreto no tiene que impedir que cada uno de su postura particular y que la crítica se haga amplia y profunda.

    Además creemos que tenemos que profundizar la solidaridad, fuerza que rompe toda barrera y no puede ser utilizada cuando es real y sincera por ningún poder.

    Por esto consideramos que nuestra propaganda tiene que poder, por un lado, profundizar lo planteado, explayarlo lo más posible a la vez que bajarlo a tierra, adaptarse en su forma para ser entendido y dotado de lo particular que cada uno desde su diferencia sepa darle. A la vez esta diversidad que nos enriquece tiene que mostrar la unidad de la lucha particular con las demás, la concentración de la tierra y los proyectos extractivistas por ejemplo.

    Por último, en esta conflictividad permanente que planteamos para con los destructores del entorno queremos mostrar desde ya nuestro más profundo sentimiento de hermandad con todos aquellos que han resistido y resisten a los embates y que alejan semilla a semilla con sus golpes los megaproyectos y sus defensores dejando muchas veces la vida en eso.

Coordinación contra los mega-proyectos.