>> Fotos de la marcha contra Aratirí del 11 de Octubre.

    Extraído del blog de Acción sin Fronteras:

    Defender la tierra es atacar a este sistema y no refugiarse en mentiras reformistas
    Defenderla de la explotación a sus hijos, del encierro de sus hijos, del robo de la vida de sus hijos. Defenderla del camino ciego hacia su final.
    Condenar al medio ambiente a desaparecer es el correlato de una lógica de no vida implementada por el capitalismo, impulsada por sus defensores y alcahuetes en su doble versión, derecha e izquierda en un dúo de falsos críticos y continuadores. El progresismo en este momento del capitalismo se ha convertido en la fórmula política que garantiza la imposición del extractivismo y los megaproyectos en la región.
    Tenemos que ser nosotros un momento, un muro contra el cual encuentre éste su fin.
    Los cultivos transgénicos, las fumigaciones indiscriminadas, la forestación, los puertos para el saqueo, la minería a cielo abierto se presentan bajo la mentira del trabajo y el progreso. Estos expulsan a las comunidades de sus territorios, contaminan y degradan suelos profundizando la exlusión social y la explotación salarial. Es este modelo que aísla y separa a unos mientras otros gozan de las ventajas de la exclusión se refleja en el encierro que sufrimos en nuestros trabajos, en la cárcel o en la esquina enganchados a la pasta base.
    El destino de las tierras, los ríos y de los animales que habitamos el planeta no le pertenece a representante ninguno, nos pertenece a todos. Somos nosotros los que decidimos. Creemos y potenciamos siempre la autonomía y autogestión de nuestras vidas, haciendo real un futuro de libertad cada vez más amplio. La autonomía apoyada por la reciprocidad, la solidaridad y el mutuo apoyo es la base y el camino para la libertad de cada individuo así como para cada comunidad.
    Sigamos potenciando la resistencia, el libre pensamiento, la acción sin representación, la hermandad fuera de barreras políticas pues el territorio es uno sólo y el nacionalismo nada más que una trampa para ingenuos.
    Sigamos potenciando la acción, la autoorganiización por fuera de los partidos políticos, por fuera de su lógica perversa donde intentan aquietar nuestra rabia pasándonos por las urnas cada cinco años, donde lo único que elegimos son nuevos amos. Hagámos efectiva la consigna de ser libres. Seamos dueños de nuestras vidas, creemos nuestro destino, decidamos por nosotros mismos, acordando libremente.
    Todos los medios tienen que ser usados en una batalla que es por la vida. Salvo el convertirnos en ellos, violencia indiscriminada, creación de poder y autoritarismo, tenemos que usar nuestras cabezas, espíritus y manos en ponerle un fin a la devastación del territorio. Nada menos exigen nuestros sueños, nada menos pueden nuestras ideas llevadas a la acción.
    Una vida distina es posible, sólo si no nos aferramos a la vieja por miedo.
    ¡Tierra y libertad!

    Volante repartido durante la marcha por la Coordinación contra los Megaproyectos.


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