>> El Refractario Nº 7 en las calles.

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    El Estado bueno y Papa Noel no existen…

    La amistad que ahora pretenden imponernos entre nosotros y la patria, nosotros y los empresarios nos muestra una vez más el cinismo de los impulsores y sostenedores del sistema en el que vivimos. ¿Amigos del ejército?, el mismo que ocupa, viola y mantiene por la fuerza la instauración de los mercados en Haití o el Congo. El mismo que dice que va por paz y en vez de llevar comida lleva armas. La ocupación en el exterior que hace el ejército no es más que la extensión de una misma ocupación que se nos impone acá a todos. Es el correlato de un mismo sistema que nos roba y se queda con nuestras vidas.
    ¿Amigos de los empresarios?, ¿ahora los patrones y nosotros estamos en el mismo barco? Cuando llega fin de mes descubrimos que ellos van en la cabina del capitán y nosotros en la bodega o nadando al costado. No somos amigos de ellos, no está todo bien con quienes nos explotan ni con quienes por la fuerza nos obligan a mantener la explotación. Por eso nos defendemos, por eso los atacamos.
    El progresismo pretende una conciliación tan imposible como inmunda, la de los oprimidos con sus opresores, la de los dominados con sus dominadores. Si algo tienen en común derecha e izquierda es en que ambos quieren el Poder, ambos trabajan para tenerlo y ambos al ejercerlo asumen su lógica, sus discursos, sus formas, sus ganancias y quieren imponer nuestra sumisión…
    Los que tenemos una noción amplia de libertad no podemos ni queremos a estos ni a ningún otro alcahuete robándonos y diciendo luego que ese robo es justo, encarcelándonos y diciendo luego que eso está bien, vigilándonos y diciendo luego como el Perro Vázquez que si no ocultamos nada no nos tenemos que preocupar. La fragmentación de las personas también cada vez más evidente genera hoy crisis afectivas y desesperación, consumismo y adicción. Un discurso repetido hasta el cansancio dice que si no compramos no existimos, si no tenemos más y más no valemos nada. Quienes imponen a fuerza de amenazas armadas o a través de una propaganda constante que debemos resignarnos no son amigos, son enemigos de la libertad, son enemigos de la auto-determinación, de la autogestión, de la vida, son enemigos nuestros.

    Ahora una basta zona del territorio está siendo amenazada por mega proyectos básicamente de extracción, uso y destrucción de los suelos y de todo el entorno. Proyectos que corresponden a un plan mucho más amplio que tiene dos ejes: control militar y extracción de recursos naturales. Los gobiernos progresistas y de derecha buscan atraer grandes empresas para inyectar plata fácil al territorio a costa de extender una infraestructura de saqueo. Puertos para sacar la madera, celulosa y metales, carreteras para el traslado de lo que extraigan, y toda la infraestructura necesaria para hacer segura la explotación avanzada de la tierra. Uruguay natural y productivo le llaman a la destrucción y profundización del control sobre la población. Así, llaman a lo plástico natural, al control libertad y a lo que padecemos ahora vida.
    La imposición a su mundo de explotación y dominio además adquiere vetas más grotescas como el canto al unísono entre el gobierno, la llamada oposición y la prensa sobre la Seguridad. Todos contra la inseguridad parecen decir como si nada tuvieran ellos que ver con la violencia que sufrimos a diario. Esta es consecuencia de un sistema de explotación que sólo se profundiza al hacerse más avasallador y totalizante. Se quejan los buenos ciudadanos exaltadísimos porque dicen que se roba por ropa y no “para comer”, y eso debería decirles mucho pero no les dice nada. Los grandes medios de comunicación nos meten que hay que tener, tener y luego tener. El capital asigna los roles y lo que cada uno debe querer, los nikes o las corbatas, la compu o la motito, luego el Estado con su policía sale a cazar a quien no acepta la explotación para llegar a eso o busca el camino rápido.

    El falso diálogo, la falsa solidaridad.

    El juego capitalista es el de hacernos la caída de que estamos participando, que somos co-responsables de lo que pasa. Como un matrimonio, en lo bueno y en lo malo, así dicen que es la misma cosa, que todos somos parte y de igual manera del mercado y de las estructuras estatales. La propaganda capitalista dice que todos estamos en la misma, el que en el circo romano es comido por el león, el que grita desaforadamente por el espectáculo y el que encierra y lleva al esclavo. Pero la responsabilidad no es la misma y no hemos elegido para nada una vida en donde unos deciden por nosotros incluso nuestra sumisión y dominación. No tiene la misma responsabilidad el que tira una bolsa al suelo que el que es dueño de una empresa petrolera. No estamos todos en la misma, ricos y pobres, explotadores y explotados. La conflictividad social es parte de la desigualdad, es su consecuencia y pensamos hacerla notar aún más pues no se nos conoce como sumisos. Hoy se busca imponer la falsa idea de que nada es posible, que hay que adaptarse al posibilismo de algunos acomodados. Que la imposición de este sistema puede ser dialogada, pero nosotros no dialogamos con patrones, políticos ni empresarios pues nada tenemos para pedirles más allá de su extinción como clase. Es repugnante la idea de cruzar dos palabras con quienes son responsables de que personas vivan de la basura. Muchos se habrán acomodado en los últimos tiempos, ahora escuchan murga en sus casas del prado o saben de vinos caros pero nosotros no vamos atrás de sus lujos, queremos cambiar de raíz nuestras vidas y desterrar la desigualdad. No queremos tener Poder sino acabar con el Poder. No entramos en su juego de charlatanería, sabemos que la capacidad de hablar si no va unida a la capacidad de decidir no es nada.
    Otra falsedad que quiere imponerse es la que se da al transformar conceptos tan caros como el de solidaridad. En nada se parece ésta a la propaganda y exoneración de impuestos que hace Mc Donalds o la Teletón, la solidaridad es un principio que no necesita hacer propaganda a nadie, ni busca ninguna ganancia. Eso es negocio. Usar la empatía con el otro, la reciprocidad, la solidaridad, la cooperación y el apoyo mutuo para transformarlo en negocio es parte de los mecanismos que se ponen en marcha para inducir a la gente a pensar que ya nada es posible más allá del circuito del dios dinero.

    Por eso…

    Proponemos profundizar el mutuo apoyo, la rebelión constante contra el mundo de muerte y el mantenerse pensando y haciendo, haciendo y pensando para construir nuestros caminos. Es necesario responder a los ataques constantes y cada vez más profundos que el capital ejerce sobre nuestras vidas.
    Frente al patriotismo y nacionalismo proponemos el sentimiento que no conoce de límites políticos, que entiende que las personas sin importar de donde sean son nuestros iguales.
    Frente al militarismo proponemos la fuerza de la revuelta, de la tarea revolucionaria para transformar la realidad de raíz fuera de la lógica militar.
    Frente a la centralización del Estado o cualquier Poder proponemos la autonomía y la autodeterminación total de los individuos, asociaciones y lugares para autogestionados vivir como deseen.
    Frente al Poder proponemos realizar la capacidad de todos para pensar y decidir por si mismos, desde lo individual a lo general con libres acuerdos por fuera de toda coacción o desigualdad.
    Proponemos ver-hacer entre todos sin autoridades cómo podemos vivir y llevar una vida que merezca ser vivida alejada de la explotación o dominación de unos sobre otros.

Los anarquistas.

Boletín del Círculo Anárquico Villa Española, Malvin Norte y afines.


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