>> Recibimos y publicamos: muerte no accidental de un preso.

  Un día de este invierno aparece en los medios la noticia de un nuevo suicidio en la cárcel de Canelones. “Un pichi menos”, dice Villar. “Qué terrible”, dice el doble de Traverso mientras sonríe y piensa lo mismo que Villar pero no se anima a decirlo al aire. Pero nosotros no sonreímos. Sabemos que toda muerte en la cárcel es un crimen de Estado, que la gran mayoría de los presos se encuentra privado de su libertad por el hecho de haber atentado contra la propiedad privada. Sin embargo esta muerte fue culpa del Estado de forma totalmente directa. La policía usó sus propias manos para perpetrarlo, ¿por qué? Pues porque esta persona que se encontraba privada de su libertad estaba denunciando las aberrantes realidades que se viven en las cárceles de la región… golpizas, torturas, corrupción, violaciones, etc.
  El miedo se puede respirar en las paredes. En cierta medida la policía y el gobierno logran su cometido. La gran mayoría de los presos elijen callarse porque tienen miedo de perder lo poco que les queda. Los familiares muchas veces no se animan a denunciar públicamente por miedo a las represalias.
  Recuerdo cuando un 24 de agosto la policía mató alevosamente un par de personas privadas de libertad. El miedo instaurado en los penales se sentía en los barrios. Los presos les pedían a los familiares que no hicieran nada porque los policías los tenían bajo amenaza. Los amenazaban con ser los siguientes o con violar a las madres, las hijas y las hermanas, con irlas a buscar a las casas.
  Recuerdo que mientras muchos festejaban un campeonato de fútbol la policía volvía a quemar otras personas privadas de libertad. Recuerdo que una de las madres de los presos que habían a duras penas sobrevivido (y que su vida jamás volvió a ser la misma) nos dijo en el hospital que la gente del MPP de Rocha se le acercó a darle las condolencias y a aconsejarle que no se dejara llenar la cabeza por los radicales y los anarquistas. Que era mejor que se mantuviera tranquila y callada.
  Como si la muerte de un compañero de módulo fuera poco… Dado que hace unos días murió un policía en un tiroteo y a la policía no le pareció suficiente venganza cobrarse la vida del pibe contra el que se estaban tiroteando, se las agarra con todos los presos y desde ese día los tienen sin energía eléctrica y sin agua, eso sí, doble ración de golpizas aleatorias.
  Así como dejaron a más de 300 personas durmiendo a la intemperie el año pasado mientras desde el gobierno se sacaban cartél de las medidas para aumentar las capacidades de los albergues para evitar que la gente muriera en las calles a causa de la ola de frío polar, así como eso fue torura y fue silenciado, así hoy día silencian lo que pasa. Rompamos el silencio.
  Por la destrucción de todas las cárceles y el sistema que las engendra. Solidaridad con los presos y las familias. Por la creación de un mundo sin propiedad privada ni gobiernos. Por un mundo libre y solidario!

AIU.


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