>> Fotos y folleto repartido hoy en la concentración contra el fracking (día internacional de lucha contra el fracking).

  Fracking o fractura hidráulica es una técnica utilizada para la extracción de hidrocarburos no convencionales que se encuentran diseminados en pequeños poros o grietas de la roca a kilómetros de profundidad. Para extraerlos se realiza la fracturación de la roca madre. Se utiliza una técnica de perforación mixta: en primer lugar se perfora hasta 5000 metros en vertical y después se perfora varios kilómetros en horizontal (de 2 a 5). Entonces se inyecta agua con arena y una serie de aditivos químicos a gran presión. Esto hace que la roca se fracture y el gas se libere y ascienda a la superficie a través del pozo. El proceso se repite a lo largo de la veta de roca rica en gas.
  Esta técnica de extracción de hidrocarburos es extremadamente dañina, teniendo importantes impactos a nivel ambiental: se contaminan las napas de agua con los gases que escapan en las perforaciones, se contamina el aire en tanto se utilizan compuestos tóxicos que son muy volátiles, se genera un importante efecto invernadero a partir de las fugas de metano, componente principal del gas natural. Como si no bastara, existe la posibilidad de que sucedan pequeños sismos con las explotaciones subterráneas.
  Pero además, el fracking tiene importantes impactos a nivel territorial, en tanto que cada locación para la perforación ocupa importantes áreas, involucra un significativo desplazamiento de camiones, la apertura de nuevas carreteras y la construcción de infraestructura (tanques de almacenamiento, plantas deshidratadoras, gasoductos, etc).
  La posibilidad de realizar fracking en la región uruguaya se enmarca en un contexto caracterizado por la profundización de la apropiación y explotación de la naturaleza en pos del crecimiento capitalista. Fracking, megaminería, regasificadora, forestación y monocultivos transgénicos son algunas de las estrategias promovidas por los gobiernos actuales en la región. Bajo la promesa de la diversificación de la matriz productiva, la creación de fuentes de empleo, la redistribución social de la riqueza, el desarrollo y el progreso, estas actividades extractivas consolidan en realidad un modelo cuya principal premisa es la cosificación y la mercantilización de la naturaleza y de la vida.
  Por todo ello decimos: no al fracking.
  Defendemos la tierra y resistimos a la instalación de estos megaproyectos porque se nos hace imprescindible construir otros modos de vida, otros modos de relacionarnos entre nosotros y con la naturaleza, donde en vez de poder, explotación y sometimiento potenciemos la solidaridad, el apoyo mutuo, la horizontalidad y la autonomía. Soñamos con esto y lo creemos posible porque confiamos en nuestras fuerzas para pensar colectivamente, organizarnos y resistir.

  ¡La tierra no se vende, se defiende!

Regional Sur de la A.N.P.

regionsuranp@gmail.com


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