>> Fotos y proclamas de la marcha de ayer por el cierre definitivo del zoológico Villa Dolores.

  Ayer volvimos a marchar para ponerle frenos al encierro naturalizado y al cuento de las reformas que simplemente re-estructurarán la esclavitud. La concentración comenzó a las 18 hs. en 26 de Marzo y Luis A. de Herrera mientras se repartían volantes, a las 19 hs. se le dio inicio a la marcha que se dirigió hasta la clínica de Fernando Cirillo, ex-director y veterinario que en el año 2012 dio la orden de fuego a la Guardia Metropolitana para que le disparen a la elefanta conocida como Yothi, allí se leyó una proclama y la marcha tomó rumbo hacia el objetivo, el zoológico Villa Dolores.
  Al grito de “¡las reformas no nos pararán, al Villa Dolores lo vamos a cerrar!” y mientras los aullidos se hacían cada vez más fuertes, marchamos alrededor del zoológico y una vez en la puerta leímos una proclama.
  Ahora la lucha continúa… las rejas siguen ahí y no van a caer solas.

“Si no soy yo, ¿quién?, si no es ahora, ¿cuándo?”.

Proclama leída frente a la clínica de Fernando Cirillo:

  Dos disparos en la cabeza no pueden ser entendidos como un hecho aislado, no cuando las balas fueron disparadas mucho antes de que la Guardia Metropolitana apretara el gatillo, no cuando las balas fueron disparadas inclusive antes de que Fernando Cirillo diera la orden de fuego, no cuando las balas fueron disparadas aún antes de que él mismo le suministrara vía endovenosa diferentes sustancias para finalizar su vida, no cuando las balas fueron disparadas muchísimo antes, mientras el encierro iba condenando una vida días tras día, no cuando las balas fueron disparadas incluso antes de que existiera la vida misma a la que Fernando Cirillo le puso fin, mientras la domesticación iba arrebatando todo lo salvaje generación tras generación. Porque el encierro mata, mata la vitalidad, mata la voluntad y mata la libertad, por eso mata la vida misma.
  El Lunes 4 de Junio del 2012 todo el personal fue evacuado del zoológico Villa Dolores, permaneciendo solamente Fernando Cirillo (director y veterinario en aquel entonces), un ayudante y dos funcionarios de la Guardia Metropolitana. Lo que estaba por suceder era simplemente la etapa final de un largo y lento asesinato ocasionado por el encierro. Habia comenzado con una artrosis, la enfermedad reumática más frecuente en los elefantes que se encuentran en cautverio, que es ocasionada por el poco espacio que tienen para caminar y terminaba con sustancias letales suministradas por Fernando Cirillo y dos balazos por parte de la Guardia Metropolitana.
  Los únicos testigos de ésto eran los mismos verdugos y el silencio en el que se había sumido el zoológico entero. La vida siendo aplastada por los intereses económicos de la Intendencia y las autoridades del zoológico, la vida siendo aplastada para darle continuidad a la tortura naturalizada que es un zoológico. El silencio como único testigo y a la vez como cómplice, porque si no decimos nada, si no hacemos nada, nosotros también nos volvemos cómplices.
  Al encierro y a la mercantilización de la vida le oponemos nuestra lucha sin negociaciones, para que ésto no suceda nunca más, para que no haya jaulas grandes ni chicas nunca más, para que no haya vida encerrada ya sea autóctona o exótica nunca más y para que el zoológico Villa Dolores no abra sus puertas nunca más.

Proclama leída ante las puertas del zoológico Villa Dolores:

  Para que el encierro deje de ser naturalizado y la vida entendida como mercancía y espectáculo.
  Para que el tamaño de las jaulas deje de ser parte de la discusión.
  Para que los rehenes de los intereses económicos de la Intendencia no pasen sus días en este cementerio.
  Para que el origen deje de ser una excusa y ni la vida autóctona ni la exótica sean la maquinaria viviente con la que algunos se llenan los bolsillos de dinero.
  Para que un nuevo zoológico con un nuevo formato de encierro no sea instalado y que entonces lo único que haya generado la lucha sea un zoológico más moderno.
  Para que el problema sea entendido desde su raíz, es decir, que la vida no es propiedad de nadie.
  Para acabar con el cuento de las reformas que no tienen otro objetivo que darle continuidad al negocio de la Intendencia.
  Para darle un sacudón al mundo de las relaciones de poder y las relaciones regladas por el dinero en las cuales se sustentan las rejas del zoológico y sustituirlas por relaciones de respeto y solidaridad.
  Para eso… para ponerle punto final al monumento a la domesticación que es el zoológico Villa Dolores, para todo eso hemos venido esta noche. Y para todo eso insistimos en lo necesario que es mantener las acciones, mantener las protestas. Las rejas de Villa Dolores y todo su mundo de encierro se están oxidando y por lo tanto se encuentran débiles.
  Igual que el óxido carcomiendo los barrotes que separan este cementerio de la vida, nuestras acciones tienen que roer sus rejas, sus estructuras, sus cimientos, sus razones y sus mentiras hasta debilitarlas por completo, hasta quebrarlas y hacerlas caer.
  Es el momento, es ahora cuando toda la fuerza de la lucha tiene que desatarse en las calles, es ahora más que nunca cuando tenemos que decir alto y claro que no vamos a negociar la libertad.
  La lucha sin negociaciones no tiene por objetivo la suavización de la explotación ni la re-estructuración del encierro, su objetivo es frenarlos definitivamente. Para no negociar la libertad no tenemos que caer en el cuento del diálogo, los responsables del encierro tienen el poder y son ellos los que deciden, por lo tanto, no existe diálogo real ni posible. Las ideas reformistas están tan oxidadas como el mismo encierro, no hay nada, de hecho, que le sirva más al cementerio Villa Dolores que el reformismo, porque reformándose a sí mismo es la única vía posible que encuentra para mantenerse en pie.
  Sólo nuestras acciones harán tambalear las bases del zoológico, son nuestras acciones las que lo están haciendo temblar, tiemblan porque no pueden controlarlas, tiemblan porque no tienen intermediarios, tiemblan porque pensamos y hacemos por nosotros mismos.
  No lo pongamos en duda, fuimos nosotros y nuestra lucha los que pusimos el tema en las calles, fue por nosotros que, presas de la desesperación, tuvieron que cerrar temporalmente el zoológico por reformas para intentar calmar las protestas. Pero en algún lugar, entre resoluciones y resoluciones, se olvidaron de algo: los indomesticables, los salvajes, los rebeldes no seremos acallados por las reformas.
  Que Eduardo Tavares, director del zoológico; María del Carmen Leizagoyen, directora técnica; Andrés Montero, director administrativo; Eduardo Rabelino, director de la División de Artes y Ciencias de la Intendencia; Héctor Guido, director general del departamento de Cultura, Carlos Pascual, arquitecto a cargo de las reformas, Ana Olivera, intendenta de Montevideo, Daniel Martínez, quien en pocos días ocupará su cargo y todos los defensores del encierro… que todos ellos recuerden lo que dicen los muros en las calles, que todos ellos recuerden lo que decimos nosotros acá… y que sepan que no son sólo palabras: ¡las reformas no nos pararán, al Villa Dolores lo vamos a cerrar!

  Más información: cierraelzoo.wordpress.com


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