>> La huelga: transformar la vida inmediatamente.

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El capital, con sus administradores de izquierda habla con el lenguaje de la democracia y dice lo mismo de siempre. Que se llame esencialidad es muy conveniente: es esencial para el Poder mantener la obediencia, incluso de aquellos que no han demostrado una actitud opuesta, intentando negociar alguna mejora a sabiendas que luego se acomodarán las cuentas. La inyección de capital para la masa transformada en masa-cliente en nuestra era post-industrial, sirvió y servirá, cada vez que el mercado lo permita, para disminuir la conflictividad y asegurar la continuidad de la explotación y todo el sistema de dominio. ¿Ahora no hay plata para volcar? Entonces a transformar la vida para que la plata no sea necesaria.
  En momentos en donde algunas estrategias del poder pueden quedar más claras para todos, es tiempo de empujar y voltear las cosas. Los dirigentes políticos y los dirigentes sindicales están mostrando sus peores caras, una huelga sacada para defender carceleros, llaveros torturadores, o la finta de algún enojo sobre la esencialidad de la enseñanza para calmar, una vez más, las aguas y la prohibición del gobierno a protestar.
  Lo que los progres están haciendo no es algo nuevo o que hace tiempo que no se usaba ya que es el mismo método clásico de los Estados de oponerse e imponer sus reglas. Prohibir una huelga y ponerle un nombre lindo, un nombre que busca la aprobación lógica de la masa que ha sido preparada y bombardeada para aceptar la democracia es de sus herramientas más viejas. Y hablo de la izquierda.
  Es hora de buscar las formas de luchar verdaderamente, los oprimidos siempre encuentran sus caminos en la lucha y no en la espectacularización o negociación de sus vidas. Que huelga vuelva a ser huelga, que se convierta en un momento de paráte, de desconexión con la cotidianidad de explotación. Los dirigentes y los políticos buscarán nuevamente encontrar una salida donde lo que se fortalezca sea la democracia y el capital, vale decir, el falso diálogo, la negociación y el acomodo.
  Nuestra responsabilidad es encontrar y abrir brechas, romper con la fragmentación que el Estado y el capital han generado. Los conflictos dentro del capital son uno solo. Los golpes del Estado son dados contra todos. Sus cómplices y formas son atacables.
  Hay que romper ya con las falsas separaciones entre conflictos con la solidaridad efectiva y real.
  A volar los políticos y sus cómplices, no necesitamos a nadie arriba nuestro.
  ¡Viva la acción directa!

  P.D.: Durante la última huelga de los docentes, mientras los dirigentes preparaban la clásica celada que involucraba poner un escenario en la plaza independencia para que se los escuchara (el que no tiene nada que decir siempre debe imponer su voz), lo más lejos posible de los edificios del poder, los profesores desobedecieron y sobrepasaron el cordón de los dirigentes y atravesaron lo permitido por los jefes sindicales. Además, el cable parece que fue desconectado… ¿Esperar por quién?, ¿por qué?


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