>> Y llaman a la fiebre enfermedad cuando es parte de la cura…

Todo se agrieta en el paraíso progresista y los defensores del show capitalista de izquierda salen a defenderlo. Algún despistado puede suponer que nada tienen en común, los últimos motínes en las cárceles de menores, las diferentes refriegas con la policía en los barrios, o incluso, el cerco y ataque a la comisaria de Santa Catalina, con los hechos del desalojo del Codicen. Algunos son despistados, a otros simplemente les conviene fragmentar y decir que no hay conexión ningúna en las diferentes resistencias contra el Estado y el Capital. Para los progres, los pichis y los estudiantes así como sus luchas, tienen diferentes categorias.
  Para nosotros no es así y todos los golpes, toda defensa de los oprimidos contra el sistema de dominio es una oportunidad, siempre una oportunidad para ser mejores, para hacernos más fuertes y para generalizar la solidaridad rebelde. Mientras la fragmentación es herramienta de los alcahuetes y defensores del Poder, la nuestra es la unión y proyección de la conflictividad. La solidaridad de los que fueron a resistir a los botones contra el desalojo no conoce de fronteras estúpidas, no se acota a un sindicato, a un rol social, a un tipo de trabajo. La solidaridad de los que fueron y resistieron a los botones es la ruptura misma de la pasividad y la separación que quiere imponer el Poder.
  Atacar a la policía, defender la lucha, ejercer la autodefensa es un orgullo, es la sangre misma de la libertad y es el camino para encontrarnos. Ahora políticos, dirigentes sindicales y policías se juntan para llamar a la calma, pero no hay calma mientras exista el Estado y el Capital.
  ¡Tocan a uno tocan a todos!

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