Texto nuevo / Documentos para una topología insurreccional: Sudamérica – Segunda parte [en el marco del mes por la Tierra y contra el capital].

tapa

  Nuestras heridas son reales, se hacen en el cuerpo, nos atraviesan carne y hueso. Las prisiones que sufrimos también son reales, nos confinan en un lugar determinado y aunque no todo pueda ser encerrado, jamás un plan de escape ha sido llevado a cabo para liberar sólo la mente de una prisión. Debemos pensar las condiciones en las que estamos, ajustar nuestra visión y perfeccionar nuestro hacer. Debe pensar su entorno, conocer su entorno, quién quiera transformarlo. Ese ha sido el objetivo de nuestros textos: ayudar y ser parte en la subversión contra el capitalismo actual, ayudar y ser parte en la acción contra el Estado y sus mercenarios.

  Somos de los que jamás decimos “sí, señor”, pero también somos de los que entendemos que eso no es suficiente. Necesitamos algo más que la rebeldía, necesitamos ser una verdadera posibilidad. Si queremos la más amplia libertad debemos ser inteligentes, usar todos nuestros recursos, las herramientas que no contradigan o nos trampeen el mundo que queremos. Necesitamos ser capaces de proyectar realmente una lucha a corto, mediano y largo plazo contra el mundo que niega la vida.

  Los Estados de la región se han militarizado en los últimos años, ampliando su capacidad represiva a niveles antes inimaginables. Una amplia tecnología de consenso ha sido aplicada a las poblaciones creando una casi definitiva dependencia al mercado. El binomio amenaza y represión determina el ataque constante del Estado y el capital pero no parece suficiente para sostener grados cada vez más altos de explotación. El término que define sus reajustes es el miedo. La sustentabilidad del sistema de dominación que juega a ser infinita no es real, sus guardianes temen y por eso se preparan. El antagonismo social y la revuelta surge cada vez más de forma indeterminada e impredecible asumiendo diferentes formas de descontento más o menos irracional. Los financistas están preocupados, cada reajuste recibe resistencia y la cotidianidad del planeta es de convulsiones constantes. El pasaje del capitalismo industrial al financiero no fue fácil y lo saben. Los cambios que intentan imponer ahora y la sostenibilidad de la vida se decidirán en las calles en los próximos años.

  Conocer el territorio y así poder atacar aquello que lo destruye, conocer la avanzada del capital, sus bases, las estructuras que generan las relaciones mercantiles, es un proceso que ha comenzado hace varios años. No fuimos los primeros, tampoco somos los únicos. Estas páginas son parte de un trabajo continuo, basado en el conocimiento surgido de los propios lugares de conflicto, para tener y crear nuevas herramientas. Son un mapeo más para que intentemos comprender los procesos del Poder y ubicar donde estos se concretizan. La organización más horizontal del capitalismo actual genera, a la vez, una organización más horizontal de la sociedad y no en el sentido que los revolucionarios le han dado al término horizontal. Las grandes fortalezas se han desplegado de forma descentralizada sobre los territorios, los polos industriales aun existen pero cada vez más dependen de muchos otros nudos distribuidos en distintas periferias del territorio.

  Es necesario entender la “nueva” distribución de los polos logísticos, las diferentes estructuras que permiten la comunicación telemática y los sistemas fluviales, marítimos y terrestres que los conectan. La lógica de precios, de control y de seguridad, ha llevado al planeta a estructurarse para el mercado global actual. Si bien el mundo ha cambiado, el capitalismo financiero aun mantiene una dependencia con la tierra como los trenes aun dependen de las vías y las estaciones. Incluso, las bases materiales del capital son en cierto sentido más frágiles que las bases del viejo capitalismo aunque la dependencia de las comunidades, y la propia multiplicación en el terreno, las han hechos más difíciles de anular, como en el caso de una repetidora de celular.

  Nuestra responsabilidad hoy es evitar el llanto, la baja autoestima y el victimismo para transformarnos completamente. Debemos recuperar la voluntad y la confianza para evitar todos los totalitarismos y dejar desarrollar una vida más valedera. A través del criterio de libertad, también aplicado a las formas de lucha, se encuentran más que las respuestas, las preguntas necesarias para empezar a transformar la existencia. Este texto es apenas un aporte ínfimo que debe unirse a otros aportes para que sigamos pensando y haciendo el gran sabotaje al capitalismo. En un mundo profundamente centralizado a nivel político y con tantas posibilidades de descentralización económica como en la Rusia zarista, la muerte del Zar, tal vez no ponía fin a todas las bases estructurales del imperio pero daba muchas oportunidades para una generalización del conflicto. En un mundo no tan dependiente de un único centro en lo político y muchísimo más dependiente en lo económico, las estrategias deben necesariamente cambiar. No creemos en recetas mágicas pero sí en lo sólido de la experimentación. Sabotea algo quién lo conoce, sabotea muy bien algo quién lo conoce muy bien.

  Hayamos nacido en poblaciones urbanas, aprendiendo la rebeldía en los techos y árboles tirándonos coquitos, en zonas semi-rurales, aprendiendo la pasión bañándonos en un arroyo en verano, o acobijados por los montes, las selvas o la llanura en zonas rurales, nuestra búsqueda es la misma: la libertad. La dignidad en este mundo sólo está en la rebelión…

Ahora:

  El llamado boom de las materias primas terminó, muchos de los anunciados proyectos salvadores que venían con al plan I.I.R.S.A-COSIPLAN caerán pues su rentabilidad estará seguramente más comprometida en los próximos años. Otros proyectos extractivistas y de dominio, intentarán terminarse para seguir siendo parte del ajuste que el capital ha impuesto sobre el territorio y sus poblaciones. A nuestra zona le toca un rol concreto en el “juego” perverso del capital, también a la resistencia le asignaremos un rol concreto. Los llamados recursos naturales aun son el objetivo de un capitalismo que no se detendrá en la búsqueda de ganancia a costa de acabar con todo a su paso, eso sí, a través de inteligentes y pensadas formas que intentan evitar riesgos. La militarización extrema que hicieron los Estados de la región al inyectársele capital en estos últimos 13 años está lista para imponer nuevas reestructuras del Dominio y para defender las existentes. La izquierda del capital hizo bien sus deberes y ahora los Estados de la región cuentan con más leyes, mercenarios y materiales para imponer sus designios. Otros modos de relacionarse, de vivir y de entender el mundo continuarán en conflicto. Potenciar esos otros mundos, crear nuevas herramientas, y atacar al Capital y su Estado es la responsabilidad que nos toca como personas libres. Hacerlo bien, depende sólo de nuestra voluntad…

Río de la Plata.
Junio del 2016.

  Para descargar el texto en PDF entrá acá: [+]
  Para descargar la versión para imprimir entrá acá: [+]


A %d blogueros les gusta esto: