Comunicado / la reacción fascista.

  El pasado 14 de agosto se realizó en Montevideo otra marcha de los mártires estudiantiles. Una vez más, los distintos gremios de la educación (docentes, funcionarios, estudiantes) y todas las personas afines a sus reclamos se auto-convocaron para marchar no sólo recordando a los caídos en la lucha sino también, en un momento especial (no olvidemos los recientes recortes al presupuesto de la educación y la salud pública), reivindicando por diversos temas coyunturales. La gravedad de la situación económica, ecológica y social al parecer no es motivo suficiente para elevar la temperatura de los encumbrados dirigentes de turno y entonces la receta a pesar de las circunstancias fue, una vez más, la de la procesión mortuoria y no la de la ferviente turba insurreccional. Según parecen creer quienes defienden estas elaboradas tácticas revolucionarias (personas elevadas y con tantas batallas ganadas que no podríamos jamás dudar de sus palabras) en los puestos más altos del poder tiemblan cada vez que ven varios miles de personas que se juntan para protestar consumiendo, cantando, y bailando por las video-vigiladas calles del centro hasta desembocar en la puerta del parlamento en donde llenos de furia beben y danzan al son de diversos y comprometidos grupos de rock. Tiembla el sistema actual. No obstante, y a pesar de las buenas intenciones de todos los policías voluntarios de turno, algunas individualidades, hoy como ayer, decidieron expresar su disidencia por otros carriles. En ese sentido queremos reivindicar el ataque a varios cajeros automáticos así como otros daños parciales (cristales rotos, pintadas en los escaparates) que fueron realizados durante la manifestación y a pesar de la voluntad de los guardianes del orden que una vez más quisieron interponerse. Además, saludamos desde acá a todas las otras individualidades que expresaron su furia haciendo caso omiso a los designios de las variopintas autoridades presentes. Igualmente, y sin desmerecer otros capítulos de la historia, hoy quisiéramos hacer una mención especial para la turba fascista, esa masa homogénea, acrítica y adoctrinada que responde por reflejo y de manera violenta a cualquier estimulo que se escape a sus preconceptos del bien y del mal. Más que interesante fue ver en esta ocasión a todos aquellos que al grito de “La marcha es pacífica” cargaron sus cuerpos de ira siempre dispuestos a linchar a los que piensan y actúan de manera diferente a la masa. Demás esta hacer hincapié en las absurdas contradicciones entre sus dichos y hechos, en cambio más que pertinente es la reflexión acerca del devenir del movimiento social cuando es plagado por formas inconsistentes de pensamiento que son incapaces de distinguir entre lo que hago, lo que digo, y lo que pienso, pero que en cambio están siempre gustosas y dispuestas a asumir la forma de la patota hostil para depurar sus filas. Cualquier discurso democrático sobre la tolerancia se ilustra fácilmente con la imagen de cientos de personas intentando linchar a un puñado de disidentes en medio de una manifestación. En otra época a eso lo llamaban fascismo, ahora le dicen ganar por mayoría. Sin más que decir, y como siempre, reivindicando a cada compañero que ayer hoy y siempre ha estado dispuesto a cubrir su rostro para salir a la calle y hacer de su rabia algo más que un espectáculo les deseamos a todos salud, anarquía y revuelta permanente.

  ¡Las aulas son jaulas!
  ¡Más poesía y menos policía!
  ¡Que viva la anarquía!

Algunos Anarquistas.

Extraido de: Contrainfo


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