Botones en Puerto Príncipe, botones en Montevideo…

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Los programas, protocolos y los proyectos de los diferentes ejércitos regulares de los Estados de Sudamérica se han reestructurado en los últimos años, en general, a partir de la última gran reestructuración económica, digamos desde el año 2003. Dicha reestructura apunta a la hipótesis de los “futuros conflictos asimétricos” que se darán a nivel mundial. El crecimiento urbano, la urbanización de la pobreza, la violencia connatural de los suburbios y los amuchamientos de las poblaciones excluidas en nuestras ciudades producirán cada vez más conflicto social. Ante todo eso, los Estados se preparan, se organizan para dar respuesta a una conflictividad que será utilizada para imponer nuevos niveles de dominio y control poblacional. Pueden verse explícitamente estas previsiones en los documentos de la OTAN, UNASUR o el propio BID. Este proceso a nivel mundial tiene y tendrá sus particularidades, vinculadas a la división internacional que mantiene el capital sobre el planeta, en América latina.
  Este es el sentido de las ocupaciones militares que llevan adelante los Estados. Este es el sentido de la ocupación multiestatal que se lleva adelante en Haití. El Estado uruguayo, que mantiene a sus soldados ocupando territorios en América y África, prepara a estos mercenarios para diferentes panoramas de contingencia en su propio territorio. La única estabilización de las misiones de la MINUSTAH es la del sistema de dominio capitalista a nivel global.
  Así por ejemplo, el Estado brasilero que ha dirigido la ocupación militar sobre la población civil y desarmada de Haití, ha utilizado luego un 60% de esas tropas para ocupar las favelas de Río de Janeiro. La preparación de las tropas de los ejércitos estatales es formación para el control poblacional civil permanente, es formación para el ejercicio del poder sobre poblaciones enteras, protestas y grupos refractarios.
  La izquierda en el poder, al igual que la derecha, buscó desde el principio mantener estos ejercicios de dominación militar sobre la población. Esto se discute poco cuando se habla de la ocupación de los mercenarios en Haití o el Congo: la preparación continua del control poblacional por parte de los ejércitos y demás fuerzas estatales. Ahora el ex-presidente Mujica ha salido para preparar la cancha frente a la posibilidad de aumentar las tropas y continuar con la ocupación, luego que ya han aumentado los plazos del supuesto retiro de las tropas.
  La única acción humanitaria de las tropas de mercenarios estatales es la de aumentar la dominación humana. La guerra civil permanente que el capital ha establecido sobre nuestros territorios ha descentralizado el control pero aun mantiene zonas claras donde se prepara, donde se estudia, donde se acopia materiales y lugares en donde se experimenta directamente sobre la población. El capital determina hoy amplias zonas donde la gente queda condenada a muerte o puede ser sometida a las peores condiciones. Y así como las tropas brasileras en las favelas, todos los ejércitos se preparan para la posibilidad de la ocupación de sus territorios y poblaciones.
  La guerra y la ocupación haitiana son una parte de la guerra y la ocupación en el territorio uruguayo. Las balas que se tiran ahí, los retenes que detienen gente ahí, las cámaras que vigilan ahí son las mismas que matan, retienen y vigilan acá, entender estos procesos es entender la fuerza real del principio internacionalista que siempre ha guiado a los movimientos realmente revolucionarios.
  El antimilitarismo debe ser siempre profundizado uniéndolo a una crítica al poder y a los diferentes proyectos de transformación social profunda. El Estado como aparato y lógica de dominio, como órgano co-dependiente del sistema capitalista que continúa destruyendo la vida no va a desarmarse sólo, no va a autofagocitarse. Hoy más que nunca, mientras los Estados se preparan, mientras el capital financiero se pertrecha para adaptarse a nuevas condiciones de dominio debemos profundizar un antimilitarismo que sea parte esencial de nuestras luchas por la libertad y prepararnos, informarnos y autoorganizarnos nosotros también.
  No a las tropas en Haití, no a las tropas en ninguna parte.

Anarquistas.


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