Recibimos y publicamos / Palabras del Espacio Autónomo Cúlmine ante el desalojo de La Solidaria.

Dándole razones a quienes no las encuentran / sobre el desalojo y la represión a La Solidaria.

¿Y que esperaban? ¿Que se comenzara una huelga de hambre? Que se encadenaran en el ministerio de vivienda? ¿Que se presentaran en los fondos concursables para que el estado financie un centro social? ¿Que realicen denuncias, que no llegan a nada, en un organismo estatal de derechos humanos? ¿Que confiaran en que el Estado les iba a dejar salir pacíficamente del lugar para después reventarlos a palos, como paso en el CODICEN?
  Ahora todos se horrorizan, “¿qué tendrán que ver el Partido Comunista, Abitab, las empresas constructoras o los milicos retirados?”, se pregunta el ciudadano responsable y demócrata… Cambia de canal y empieza otro programa de esos que premian la ignorancia e insultan la inteligencia.
  Pero en la calle siguen pasando cosas. La pasta base sigue consumiendo cabezas, hay gente que duerme en la calle, los ves mangueando una moneda, rescatándose, juntando envases, cuidando coches o saliendo a ganar cuando pinta.
  Miles de personas viven amontonadas en cantes rodeadas de violencia, sin laburo, sin remedios, compartiendo una canilla entre varias familias, soportando veranos sofocantes e inviernos fríos como el corazón de un banquero, cayendo en el narcotráfico, la prostitución o el robo para safar de la miseria, sin la capacidad de entender porqué las cosas son como son y con una bronca acumulada, sumada a la de miles de presos hacinados que espera el momento oportuno de explotar como una bomba de tiempo (¡cuidado!, dijimos la palabra prohibida, no vaya a ser cosa de que ahora seamos terroristas).

  La clase laburante sigue cansada de vender su tiempo, fuerza, creatividad, ganas de vivir a un ortiva que les da ordenes y los maneja como quiere a cambio de un salario mísero que apenas alcanza para pagar el alquiler, las facturas, la comida, los gastos de los gurices y algún que otro gustito como un paseo en el shopping, la entrada para ir a ver el partido, unos tragos y porros el fin de semana, alguna ropa nueva o un electrodoméstico horrible que te facilita una vida rutinaria y repetitiva. Les repiten constantemente “trabajá, viví con lo que hay, consumí y morí, cansáte y aburrite de la rutina alienante y ni se te ocurra romper con la normalidad y salir a buscar la belleza de una vida mas placentera, es esto o terminar como la gente de la calle o de los cantegriles.
  Los centros educativos funcionan como centros de diciplinamiento, con docentes y espacios físicos en condiciones precarias, el deprimente de la salud publica se mantiene con una sobredemanda de pacientes, producto de una sociedad enferma, escaso personal, escasos medicamentos y con una atención menos que elemental.
  La policía sigue disparando y matando gurices en los barrios como sucedió con Nelson Tourrelles, Álvaro Nicolás Sosa, Sergio Lemos y Nicolás Cuña, mientras se sigue encubriendo a los milicos que secuestraron, torturaron, violaron, mataron y desaparecieron.
  Se hecha al pobrerío del centro de Montevideo, se corre a vendedores ambulantes y artesanos, se interna forzosamente a la gente que vive en la calle, aumenta el costo de vida en las zonas céntricas y se construyen departamentos caros, bancos, restaurantes, concesionarias, shoppings, McDonald’s y tiendas de moda sobre los viejos barrios obreros.
  Y como siempre son las mujeres las que se llevan la peor parte, son las que menos posibilidades tienen de salir adelante en medio de la pobreza con varios hijos que criar y maridos golpeadores que soportar, las que menos tiempo tienen para poder estudiar, las que “deben mantener la casa mientras el hombre sale a trabajar”, las que soportan la violencia sexista en la calle, y en el caso que salgan a trabajar, las que son explotadas en condiciones más precarias y con los peores salarios.
  Hay algunos pocos que ni se tocan, que no se enteran de nada, tienen sus autos nuevos, una casa cómoda, buena comida, colegios caros, hospitales privados, vacaciones y viajes por el mundo gracias a la plata que ganan sus familias mediante la explotación del gil trabajador y la marginación de miles de familias.
  Mientras todo se pudre silenciosamente los mismos de siempre la siguen levantando en pala, los latifundistas del negocio ganadero y agroindustrial, los empresarios industriales y los dedicados a las importaciones y exportaciones, la alta burocracia estatal y empresarial, los banqueros, las multinacionales, todos juntos siguen dándole a la maquinita hasta que explote y desborde mierda que ya no se pueda disimular, como sucedió en los casos de los Peiranos, Pluna, FRIPUR o ANCAP. Aun así van a contar con el apoyo del gobierno de turno que financió su ultima campaña electoral con plata de estos empresarios.
  Un cascotazo en un vidrio comparado con toda esta violencia estructural parece una simple travesura.
  ¿Pero qué pasa si hay gente que no piensa fumarse más esta situación?, que decide plantarse y no mirar para el costado. Enseguida aparece algún burócrata sindicalista o pichón de gobernante diciendo que “tengas paciencia, compañero, las condiciones objetivas no son favorables para la lucha frontal contra el capitalismo”, entonces te piden que vuelvas a trabajar y que te quedes tranquilo que ellos ya se van a encargar de negociar mejoras con la patronal. Mucha de esa gente es miembro de Partido Comunista, la caja de resonancia social de las políticas del gobierno, son los mismos que se acomodaron dentro del ministerio de trabajo, como Juan Castillo, decretando la esencialidad en la educación, criminalizando la lucha estudiantil y docente, que no dudaron en ponerse del lado de los empresarios al apoyar megaproyectos como la megaminería y la regasificadora y las leyes neoliberales que promueven la inversión. Si observamos el rol que ha asumido esta fuerza política en los últimos años, debilitando a los movimientos sociales desde adentro, si vemos la función policíaca y patotera de la seguridad del PC-PIT-CNT en las marchas de los mártires estudiantiles y el primero de mayo oficial, sabremos cual ha sido y será la función que desempeña la burocracia de izquierda en la historia de las grandes luchas sociales: colaborar con los de arriba para aplastarlas.
  También está la limosna oficial del Estado, que brinda algún plan de asistencia social a través del MIDES para que te quedes en el molde y no molestes buscando una salida autogestionada a tus problemas.
  Pero si todo esto falla siempre están prontas las botas, los palos y las balas de goma, la Guardia Republicana, las cámaras, el espionaje fichando militantes, los megaoperativos y decretos de esencialidad o antipiquetes para que la bronca no se contagie. Pero la bronca estalla. Hay momentos en que la gente dice “¡basta!”. Es un grito desesperado de dignidad rebelde, una declaración firme contra los abusos del poder, contra el avance de la explotación, el despojo y la represión. Como vecinos de la costa últimamente somos testigos de situaciones extremas que llevan a la gente a escrachar públicamente a jueces, alcaldes y policías que intentan desalojar ocupantes, a atacar y desarmar achicaderos de rastrillos y bocas de pasta base o a cortar la ruta con gomas por la muerte de gurices atropellados por no tener un puente de mierda para cruzar la ruta interbalnearea.
  La prensa apunta y la policía dispara. Inventan noticias para crear pánico, crean organizaciones ficticias que conspiran contra el sistema en lugares públicos, la ultraizquierda organizada por la comandante Irma Leites y las milicias anarquistas de Plenaria Memoria y Justicia vinculadas con el terrorismo islámico que atacan a la gente que va pasando por ahí, lluvia de bolazos, mienten a cara de perro incansablemente hasta que el cuento se termina creyendo, mientras el Ministerio del Interior y el Departamento de Operaciones Especiales mueven los hilos de una guerra psicológica por detrás.
  Todo por el billete, todo para que nos enviciemos con la tarjeta y nos compremos el paraíso consumista pagando por el auto, el plasma, la moto y el celular en cómodas cuotas, todo para que contemos con la plata de prestamos bancarios hasta que ya no podamos pagar, quedando endeudados de por vida, rodeados de porquerías que ya no nos hacen felices.
  El aburguesamiento de las ciudades es un proceso en curso que necesita que proyectos como La Solidaria se borren.
  La Solidaria fue un centro social autónomo ocupado en pleno centro de Montevideo, en el cual funcionaba una biblioteca, un café para financiar el espacio, un grupo de defensa personal, un espacio de cine, un grupo de teatro, talleres artísticos, ferias del libro autogestionadas, un taller de serigrafía y se brindo un lugar para las reuniones de coordinadoras contra Monsanto, por en cierre del zoológico de Villa Dolores, contra la represión y por el apoyo a presos políticos. Por todo esto sus miembros fueron investigados por los servicios de inteligencia y recibieron el acoso constante y las agresiones de la policía y de grupos fascistas.
  Al día de hoy muchos de sus integrantes y personas vinculadas a ellos sufren la represión preparada para aquellos que no se resignan a esperar soluciones mágicas del Estado. La Casa de la Filosofía, otro espacio autónomo dedicado al pensamiento critico, también ha sido investigada mediante un allanamiento en el que se robaron diversas herramientas de estudio de sus integrantes como computadoras, cámaras de foto y celulares.
  No creemos ser los mas indicados para dar consejos o indicar qué es lo que hay que hacer en momentos como estos. Lo que si creemos y estamos seguros es que no debemos abandonar nunca el camino de la dignidad. Amar la vida, defenderla rabiosamente, no permitir que la pisoteen con las botas de su prepotencia. Amar la libertad, defenderla siempre, aunque a veces nos de miedo. No traicionar, no señalar, no buchonear, no alcahuetear nunca.
  Hacemos un llamado para que la solidaridad se sienta y se demuestre de todas las formas posibles.
Fuerza, gente, porque aún hoy seguimos creyendo que llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones.

Espacio Autónomo Cúlmine.
Abril de 2017.


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