La normalidad en el capitalismo es la muerte…

El gobierno progresista continúa utilizando las armas fascistas que ha creado. El decreto de esencialidad en sí no es nada nuevo, es el uso de los mismos mecanismos que han sido utilizados desde siempre por las clases en el poder. “Es legítimo protestar”, dicen, pueden “luchar”, pero no realmente. Se puede mostrar disidencia pero no se puede ir en contra de la normalidad de la explotación.
  La trampa, a la cual entran muchas veces voluntariamente los propios militantes sindicales y gremiales, es la de seguir legitimando el lenguaje y la lógica del poder. De hecho, la respuesta del sindicato de Ancap contra el decreto ha sido que intenta limitar los “derechos fundamentales”, esos ampliamente reconocidos por los organismos internacionales, esos mismos que legitiman y defienden la propiedad privada…
  La normalidad en el capitalismo es la muerte, es la explotación y el intento de la domesticación más absoluta de lo vivo en las personas. Romper las cadenas de la normalidad, luchar, en definitiva no sólo es deseable sino que es necesario.


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