Efemérides / 16 de Abril de 1913, sale a la calle el periódico El Anarquista.

El 16 de abril de 1913 comienza su edición El Anarquista, uno de los periódicos más bellos de la historia del periodismo ácrata en la región uruguaya. Editado en tiempos adversos, no ya por lo implacable de la represión, como solía suceder en Buenos Aires o Barcelona, sino por la desorientación producida en las mismas filas anárquicas y en el movimiento social en general, donde viejos y prestigiosos propagandistas revolucionarios defendían las políticas obreristas del segundo gobierno de José Batlle y Ordoñez (1911-1915).
  Contra esta corriente y con la necesidad de dar un golpe que despabilara al movimiento de ésta extraña alianza algunos anarquistas se proponen la tarea de orientar las fuerzas anárquicas hacia objetivos revolucionarios.
  En su primer número señalarán: “Se trata pues (…) de una reacción contra un ambiente extendido en demasía (…) no somos neutrales, porque los anarquistas, luchadores con la pluma, la palabra o la acción, no podemos ser neutrales mientras exista un gobierno y se efectúe una explotación.”
  El Anarquista es la expresión gráfica del anarquismo más radical y consecuente del momento.
  Pero su grupo editor no se dedicó sólo a realizar propaganda escrita sino que sostuvo su actitud en los hechos. Durante los cuatro meses que el periódico se editó se produjo una intensificación de la agitación anarquista en la ciudad. Durante el 1ro de mayo se atacó un comercio ubicado frente a la Federación Obrera que estaba trabajando durante el paro obrero (del cual eran asiduos clientes los policías que custodiaban la federación) y se resistió a tiros la detención de los compañeros implicados en el hecho. Durante el trayecto se atacaron locales comerciales que no respetaron el paro, instituciones del gobierno y casas de conocidos burgueses. Dicha acción fue defendida posteriormente desde las páginas de El Anarquista.
  Tiempo después se realizó una fuerte campaña anti-electoral cuestionando el sistema de representación burguesa y llamando a los obreros a luchar en la calle y no en las urnas. Los afiches anarquistas fueron despegados de las paredes por la policía y quienes los pegaban apaleados y detenidos.
  De la lucidez y la tenacidad para llevar adelante una lucha que parece no dar beneficios a corto plazo es que se nutren las verdaderas transformaciones que se desarrollan a largo plazo, creadas e impulsadas desde la base misma de la sociedad para el beneficio colectivo y no desde una cúpula estatal atada de pies y manos a los poderes mezquinos y egoístas del capital.
  Son quienes desarrollaran la siguiente crítica en los años del capitalismo “bueno” de Batlle lxs que estarán preparadxs en los años siguientes para llevar adelante las fuertes huelgas revolucionarias que se desataron los años siguientes pretendiendo abolir la sociedad de la injusticia y las clases sociales:
  “Debido a la propaganda continua de los anarquistas en demostrar la necesidad de la abolición de toda forma de gobierno y de propiedad privada, para que desaparezcan los males existentes, (…) que una parte del pueblo cree exagerada, es que se resuelven en reformar la actual sociedad creyendo que esto resulta suficiente.
  ¿Qué pasaría si los anarquistas en vez de continuar su obra transformadora se plegaran en un momento determinado a apoyar un partido reformista?
  Si los partidarios de la reforma existen y si las reformas mismas se practican, es debido a que ha habido quienes han propagado una doctrina más extrema, entonces, si los radicales o anarquistas se acoplan al reformismo no sólo la evolución se detiene, el deseo de ir más allá se estanca, sino que las mismas reformas peligran, desaparecen, porque ya no existe la crítica.” (El Anarquista Nº5, 15 de Junio de 1913.)

P.M.


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