Recibimos y publicamos / ¡Yo no soy tu mami…tú no eres mi papi!

  Cuántas veces hemos presenciado la escena en la que un individuo le dice a otro que sus actitudes no son propias de su género o de su clase, así como escuchado afirmaciones de tipo categóricas que inducen a hacer de tal manera y no de otra, acciones de cualquier índole, bajo estas mismas razones.
  Históricamente el poder y sus formas de representación, se nos imponen de manera explícita e implícita, y nos condicionan por más que no queramos.
Fácil es advertirlo cuando es explícito, el tema se complejiza cuando sin darnos cuenta nos ubicamos y tomamos los roles que se nos asignan, cada unx funcionando tristemente apacibles, sin cuestionar el por qué de lo que hacemos.
  Gracias a la división binaria de la vida y de las relaciones se ha extendido la idea de que existimos en base a categorías a las cuales debemos adherir para ser aceptadxs.
En cuanto varones y mujeres es la única forma de medir las representaciones individuales de género, nos quedamos cortxs al momento de analizar la realidad y si apelamos únicamente al sistema de creencias impuesto para explicar lo que nos pasa, desatendemos la incidencia del poder y no percibimos que en realidad las cosas son mucho más complejas. Y que para ser el poder multiforme precisó y precisa, debido a su naturaleza opresora, de la utilización de la fuerza.

  Volviendo al punto de la aceptación, de ser alguien fácilmente legible, fácilmente ubicable dentro de los parámetros de la normalidad instituida, ocurre que nos perdemos a nosotrxs mismxs y corremos el riesgo de dejar de ser, para complacer a otrxs.
  Cuando se nos dice que no estamos aptxs para realizar tal actividad o que ineludiblemente debemos ser buenxs en tal otra lo que está ocurriendo es que estamos siendo desprovistxs de autonomía. Autonomía que nos habilita a relacionarnos desde un lugar pensado, cuestionador.
  En la medida que soy lo que hago, en base a lo que siento y pienso, siempre atentx a no repetir fórmulas añejas que nos estancan y nos deprimen el sistema de respuesta creativa.
  Así la creatividad, es entendida como la posibilidad de hacer-se de otra manera y de actuar revisando y re-inventadonos pero siendo conscientes de que no podemos escapar a las lógicas del poder solo con desearlo y que éste intentará capitalizar todos los intentos que hagamos por evadirlo, una vez vacía de contenido, cualquier manifestación de resistencia se convierte en producto de consumo.
  Un ejemplo de ésto lo dan las declaraciones del farandulero -ex presidente Mujica-, quien en los últimos días dio una nota de prensa en la que afirmaba que atender a las cuestiones referidas al feminismo, dentro de otras cuestiones, era contraproducente ya que “es bastante inútil” a su causa y por el contrario alienta la reacción de los grupos fascistas de la sociedad gracias a la estridencia de sus demandas. Agregó también que “la mujer es siempre una madre y nosotros andamos por el mundo precisando una, porque sino no sabes dónde tenés la camisa”. El mismo que votó a favor del I.V.E. (Interrupción Voluntaria del Embarazo), histórica lucha feminista y bandera de su campaña. Lo que evidencia la siniestralidad de los agentes del poder y la inevitabilidad de que se de la capitalización de las luchas.
  Por eso tenemos que estar siempre atentxs a estas artimañas y plantar cara sin miedo a equivocarnos pero tranquilxs de no ser funcionales.
  Porque nos motiva la destrucción de lo establecido y no nos molesta la incomodidad de pensar-nos y de dejarnos interpelar por la realidad.
  La falta de empatía, propia de este tiempo, es la consecuencia de años de trabajo silencioso, años de imposición soslayada, ya que no es cierto que lxs seres humanxs somos egoístas por naturaleza, y menos cierto es que precisemos de un poder que nos ordene para coexistir. Es gráfica la imagen de los imanes que se van aglutinando de manera automática, sin oponer resistencia, ubicándose cada uno donde le toca. Así el poder se sirve de nuestra falta de interés por tomar las riendas de nuestras vidas y nos acomoda a su antojo donde le conviene.
  Esto nos lleva a pensar-nos, a analizar-nos, a estar atentxs y poder salir de los lugares comunes y de las zonas de confort, de potenciar-nos, creando formas auténticas de relacionarnos donde no quepan las imposiciones, donde ya no existan “las mamis” que estén obligadas a cuidar de todxs, ni “los papis” omnipotentes condenadxs a mantener una postura recia. Cuando en realidad lo que somos excede cualquier categorización y en esos excesos es donde nos encontramos con lxs demás y nos reconocemos a nosotrxs mismxs, fuera de cualquier falsa oposición.

  ¡Frente a la normalización, la disidencia!
  ¡Frente a la imposición, la elección autónoma!
  ¡Contra todo lo que nos oprime y no nos deja ser!

(.G)


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