Mitad de semana | Rojo y negro.

Hace 25 años que el anarquismo siente algo extraño los 20 de mayo. Por un lado, activxs en la lucha contra la autoridad, el orden instituido y el capitalismo, la lucha por mantener la memoria de las personas desaparecidas, asesinadas y torturadas antes, durante y después de la dictadura cívico-militar es una obligación ética. Por otro lado, muchxs no soportamos el silencio, el silencio ante el himno nacional, ante lxs representantes políticxs marchando, y menos, ante la transfiguración que se quiso hacer de la lucha de tanta gente…

  Vida abierta y traición abierta.

  Pero yendo a la fecha de hoy y la extraña sensación que nos causa, es necesario siempre decir. Un decir reflexivo, cauto pero aguerrido es necesario y es un modo de respeto que muchxs han olvidado. Es necesario respetar la memoria de lxs que lucharon y decir claramente que muchxs no murieron por la democracia liberal, el capitalismo y la explotación “aceptable”. No nos creemos representantes de la memoria de nadie pero sí reivindicamos la lucha de muchxs que no se pueden representar con símbolos nacionales, estatales ni capitalistas porque eran sus enemigxs. Algunxs habrán luchado por la democracia de lxs ricxs pero muchxs otrxs, comunistas, anarquistas y hasta crisitianxs lo hicieron por la revolución social.

  Primer encubrimiento.

  El primer encubrimiento se efectuó mediante un proceso largo donde se taparon las ideas, prácticas y reivindicaciones de lxs compañerxs. Siguiendo una vil estrategia política, a lxs revolucionarixs caídxs se lxs hizo pasar por demócratas, como si no hubieran luchado contra el sistema perverso del capital. Contra este mismo sistema que hoy una vez más se reestructura contra la vida y que tiene amenazada a la supervivencia misma de los seres humanos. Salvo por el trabajo abnegado de algunxs compañerxs y familiares, los partidos con vocación parlamentaria fueron creando un relato donde el atrevimiento hermoso de luchar contra el orden establecido no había existido y sí una lucha por la democracia liberal, el Estado y posteriormente hasta por el capital.

  Segundo encubrimiento.

  El segundo encubrimiento se produce bajo un manto casi imperceptible, donde los modos del capitalismo actual juegan su papel. Escuchando hoy la radio o leyendo los diarios, “donde el tema del día”, así lo trataron, era el de “la marcha por lxs desaparecidxs”, podía percibirse la derrota colectiva y el triunfo del capitalismo, su atomización, fragmentación y desmemoria aprovechada. Lxs diferentes periodistas, todxs del partido del Estado y el orden, ya sea en su veta izquierdista o derechista, hablaban sobre todo y principalmente acerca de su percepción. Los relatos giraban en torno a lo qué sentían y cómo vivían la jornada. Claro, esto no es nuevo, no es hoy la primera vez que se llena de relatos personales, atomizados, fragmentados y entonces desmemoriados una fecha. Quien quiera comprender, comprenderá que ni siquiera es esta una crítica a la salida encontrada por Familiares y el tipo de manifestación elegida. Se trata más bien de analizar el modo de ser actual por el cual lo importante es la percepción desconectada, consumista y hedonista de las cosas.

  En el traslado de la importancia del hecho en sí al yo percibiendo ese hecho se encuentra el segundo encubrimiento. El modo escogido, seguramente inconscientemente, para la manifestación expresa el momento en el que estamos y el triunfo del capitalismo espectacular. No es sólo la cuestión de la pandemia sino la continuación de un modo de estar en el mundo. Algunx podrá no estar de acuerdo pero creemos que el modo de manifestar se ha convertido en el “yo por delante”, “mi percepción por delante” que deja al fondo convertido en “espectáculo”. Yo con la bandera, yo con la consigna, nosotrxs en el acontecimiento y el acontecimiento perdido en un segundo lugar. Todo esto no es más que el correlato de un mundo de redes sociales atomizantes donde cada unx se ha convertido en representante de sí mismx, en su propia marca personal. Vivimos en un mundo donde la gente cree “legitimo”, divertido e interesante contarnos a todxs qué comida hizo, cómo se siente, qué banda escuchó o qué peli acaba de ver.

  La derrota no ha sido sólo material o militar sino social. La derrota es la de lo colectivo, lo común frente al liberalismo del yo que consume incluso memoria. Luego de la dictadura se fortaleció al sistema capitalista haciéndole creer a la gente que todxs lxs asesinadxs, desaparecidxs, torturadxs, ancarceladxs, desplazadxs y ofendidxs habían luchado por el orden estatal y capitalista. Y lo volvemos a fortalecer al no potenciar contra el sistema formas de lo común no atomizadas, mercantiles y desmemoriadas.

  Estos días varios muros del centro amanecieron con la consigna: “ellxs no lucharon por esta democracia, lucharon por la revolución”. Al fin y al cabo, no todxs se rinden.

  Ni olvido ni perdón.

R.M.


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