Efemérides | 28 de Junio de 1969, Stonewall Inn, noche de furia y purpurina.

La década del 60´ en el mundo occidental, se caracterizó por ser una época de resistencia y confrontación, y es en este contexto que se suceden los hechos la madrugada del 28 de Junio de 1969.

Pudo ser una noche más en el bar Stonewall Inn, aquel tugurio neoyorquino, refugio de gays, lesbianas, travas y marimachos.
  La policía dio comienzo a una de sus redadas, tal cual lo hacía habitualmente, en el nombre de la tradición y la moral, acusando a lxs presentes de “crimen contra la naturaleza.”
  La prepotencia del Estado se hacía presente para vigilar la conducta de las personas y castigar a todxs cuanto se alejaban de la norma. Esta escena era moneda corriente y siempre terminaba con un camión lleno de detenidxs.
  Pero esa noche algo cambió, tras el intento de desalojar el lugar y arrestar a lxs presentes, comenzaron los enfrentamientos, se cuenta que el puñetazo que inició la escaramuza fue lanzado por una de las lesbianas que frecuentaba el bar.
  En un primer momento lxs esbirros no entendían qué estaba pasando, y dicen que se podían ver en ellos sonrisas nerviosas, hasta que se percataron que estaban siendo encerrados dentro del local y que ya nadie obedecía a sus ordenes. Por el contrario aquellxs que siempre tenían las de perder, habían tomado coraje y se defendían como nunca, con piedras, palos y botellas contra las patrullas y los policías.
  La revuelta que comenzó esa madrugada se extendió por seis días, los enfrentamientos no se detuvieron, miles de personas adhirieron a la convocatoria y se plegaron a la resistencia en la linea de frente.
  La pelea era contra el Estado, sus agentes y una sociedad claramente segregacionista. Su postura confrontaba con el orden establecido, por lo que su posicionamiento político, pretendía un cambio estructural.
  En Montevideo, en la segunda mitad de la década de los 90`, cada 28 de junio se realizaba una manifestación callejera revindicando el “orgullo de ser”. Años en que los colectivos como ATRU (Asociación de Travestis del Uruguay) participaban activamente en las coordinaciones antirepresivas.
  Las frías noches de invierno combinaban el glamour festivo con la protesta rebelde e insumisa. Los disfraces y globos de colores se combinaban con el temple combativo que hizo estallar alguna que otra vidriera de la Iglesia Universal sobre la principal avenida de la ciudad.
  Paradojalmente hoy, el Estado logró cooptar la lucha, transformando las reivindicaciones de antaño, en una celebración vacía de contenido, donde se pretende que las migajas que este ofrece en forma de leyes, sean agradecidas y acabe en eso.
  Está en nuestras manos defender la vida y la posibilidad de existir fuera de la norma, sin caer en el juego de la demanda por protección y reconocimiento de un sistema perverso, que incluye sólo a quienes abandonan sus ideales.


A %d blogueros les gusta esto: