Efemérides | 29 de Octubre de 1974, muerte en lucha del Gauchito Idilio de León.

El “Gauchito” Idilio de León es un símbolo de la resistencia armada anarquista contra la última dictadura en el Uruguay. Oriundo de Tacuarembó, se asentó de niño en Montevideo y a los 18 años ya era uno de los militantes más activos tanto en el ateneo de La Teja como en la ocupación de terrenos para la cancha del club barrial La Cumparsita. En 1964, con 20 años, recorrió el país a pie en la primer marcha de los Cañeros desde Bella Unión a Montevideo.
Fue un activo militante de la FAU y su aparato armado OPR-33, participando en varias de sus acciones. Se fugó en la legendaria fuga carcelaria del “abuso” de Punta Carretas en 1971 continuando su accionar en la clandestinidad. Cuando en 1973 la FAU decide replegar la organización hacia Buenos Aires, el Gauchito junto a otrxs compañerxs, toman la determinación de quedarse en Montevideo para continuar la lucha revolucionaria, conformando el grupo “Los Libertarios” y el equipo de acción “Puñales”, apoyando los conflictos existente como el de los panaderos.

Tras el golpe de Estado son días de represión, torturas y detenciones masivas. En abril de 1974 tras un operativo del ejercito se bate a tiros en un bar de la Unión, muriendo un soldado, el dueño del bar y su compañero Julio Larrañaga. El Gauchito logró huir y en el sepelio del soldado el Ministro del Interior afirmaba que “Idilio de León debe ser abatido de cualquier manera. El honor del ejército está en juego”.
El 29 de octubre de 1974 realiza una expropiación a un camión de Pepsi Cola en La Blanqueada, siendo abatido por las Fuerzas Conjuntas en la esquina de Mariano Moreno y Carlos Anaya, logrando cubrir la fuga de su compañero e intentando arrojar una granada que falló, muriendo pocos días después.
Contaba una vecina que donde cayó herido quedó un gran charco de sangre y al día siguiente amanecieron varias flores sobre el mismo.
Las flores negras de la resistencia y la entrega incondicional en la lucha social deben sobrevivir a los golpes represivos, se vistan de verde militar o de celeste democrático para brotar insurgentes e incontenibles.


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