Nuestras batallas por el lenguaje.

El capitalismo actual ha generalizado una serie de tecnologías de la comunicación que alcanzan a centenas de millones de seres humanos impidiendo sin embargo casi cualquier comunicación enriquecedora. Los dispositivos están sirviendo para despreciar el diálogo y empobrecer el discurso. El resultdo es un analfabetismo intelectual vinculado a la saturación y la fragmentación donde los hechos han perdido todo valor objetivo. La brevedad exigida y la velocidad de los mensajes impide una discusión seria mientras que la proliferación casi infinita de mensajes satura la reflexión.

El capitalismo ha puesto en funcionamiento un sistema de pensamiento cerrado y es por esto entre otras cosas que hoy proliferan todo tipo de conspiracionismos desesperados. La comunidad de lucha debe apostar por un pensamiento que posibilite el diálogo, la reflexión y entonces la crítica. Abrir a través de la práctica subversiva, vale decir la acción, la comunicación en común. Hay una relación causal entre el pibe solo en los escalones fumando pasta base y el trabajador metido en su casa teletrabajando, entre los ríos contaminados y la precarización de nuestros barrios. Hay que destruir la lógica de la normalidad actual, también, en cómo nos dicen que tenemos que hablar.

No podemos combatir la alienación con formas alienadas, no podemos aislarnos ni queremos huir a ninguna parte. Encontrar entonces el equilibrio para esto, abrir grietas sin aislarse es un gran desafío. El lenguaje es también un campo de batalla.

R.


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