“Voy a sorprender la espalda de los que matan por la espalda”.

El Urubú, oriundo de Santa Fé (Argentina), nacido a mediados de los años sesenta, sintió en su juventud la inquietud por los problemas sociales, sintió en su piel la inequidad social que golpea a los pueblos de nuestra región, recorrió el Brasil, vivió las culturas de los oprimidos y se nutrió de sus armas para pelear una guerra a muerte contra los opresores.
Sus conocimientos sobre las luchas indígenas de nuestro continente y sus vinculaciones con el ideal anárquico son temas que planteaba con insistencia, no buscando el origen de nuestras luchas en el continente europeo sino en nuestros antepasados, en quienes habitaron estas tierras siglos y siglos atrás.
En los noventa se vinculó a la FORA anarquista en Buenos Aires, como también recorrió los ambientes anarquistas de Montevideo, en la marcha del Filtro de 1995, en el campamento de Colonia de 1996 o junto al periódico libertario Barrikada, el Urubú compartió su impulso frenético, su ansiedad anticapitalista, y su rabia insurreccional.
El 6 de Junio de 1996 cae herido de bala combatiendo a la policía federal, que lo deja tirado en la calle para que se desangre sin atención médica. La actitud de Sergio permite que los compañeros que se encontraban con él en una acción directa, planificada, rodeados por la policía, pudieran retirarse del lugar sin daño y sin ser apresados. Su última acción fue parte de un compromiso cotidiano, acorde y coherente con su vida y pensamiento.
En uno de sus tantos poemas nos dejó algunos de sus sentires:
“Aprendí aprender
a estructurar mi calma,
soy un jaguar
jadeando el sol a la sombra,
si este árbol ardiera
mi vida será un incendio.
Saltando invisible entre los pajonales
daré un rodeo hasta cercarlos
voy a sorprender la espalda
de los que matan por la espalda”.


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