Pasado y presente.

Recordar como un ritual no, integrar el pasado, nuestrxs compas, sus luchas y su presente a nuestras luchas, sí.
A recordarnos que hay una misma lucha que se extiende en el tiempo viene de vez en cuando la realidad. Participar del juego del capitalismo de olvidar y sólo estar atentxs a nosotrxs ahora es un error que pagaremos más temprano que tarde. El abandono del pasado reciente de luchas, aun sí no era de nuestrxs compas cercanxs, o para nada cercanxs, sería no enteder la “solidaridad revolucionaria” y la realidad. La guerra social no es blanca o negra sino absolutamente matizada, compleja, entreverada y llena de enseñanzas para quién se atreve.
Lxs que han empuajdo el carro y se han atrevido en épocas favorables o no, no pueden quedar solxs. Olvidar esto es tan malo como olvidar que la mejor forma de reivindicación y apoyo es continuar las luchas. Algún ejemplo de esto es el de Cesare Battisti, entregado por el gobierno, en ese momento dirigido por Evo y a pedido de Bolsonaro, al Estado Italiano. Un izquierdista autoritario (Morales), dos fascistas (Bolsonaro y Salvini), algo en común: su compromiso con el capitalismo.
También el Estado francés ahora ha entregado a una serie de luchadorxs de los años sesenta a las garras del Estado Italiano, las luchas no acaban y no hay jubilación para lxs revolucionarxs. El poder no olvida, a veces nosotrxs sí.
Hace un tiempo homenajeabamos a compañerxs veteranxs por su continuidad en la lucha. Desde el principio dejamos bien en claro que no era un reconcimiento idolatreador sino un intento de mostrar la continuidad en la lucha, y que no cometíamos la falta mezquina de olvidar a lxs que lucharon y luchan. En ese sentido todos los años se hace “Cordón tiene historia” , una iniciativa que intenta mostrar esas continuidades, fracturas y posibilidades de la lucha social. Cada año se relacionana viejas luchas con las actuales sobre todo ocurridas en el centro.
Integrar, usar si se quiere, las luchas del pasado es fortalecer las del presente. Claro, siempre y cuado se tenga una perspectiva de lucha, proyectos de lucha y prácticas de lucha, sino inexorablemente habrá una ritualización vana. O peor, un mirar atrás para esquivar el presente.

R.


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