“Al fascismo ni pan ni agua”.

Siendo un modo de hacer, un modo político de hacer que agrupa la construcción de un enemigo lo más indefenso posible, la violencia como modo, forma y objetivo, la dependencia de sus integrantes y la palabrería patriótica, racista y machista entre otras perlas, el fascismo debe ser siempre enfrentado.

La cotidianidad debe poner en funcionamiento la solidaridad, la empatía, el mutuo apoyo y la razón para entenderse como “contrainstancias antifascistas”.
Y también resistir en todo lo concreto que afirma la palabra. La calle, la comunidad de lucha libre y opuesta al poder es nuestra forma, nuestro sentir y nuestro principio. Un objetivo y un modo de hacer a la vez, libre y fiero cuando es necesario.
2021 marca los cien años de la primera agrupación miliciana popular que enfrentó al fascismo italiano en la calle. Lxs “Arditi del popolo” (“los osados del pueblo”) fue una milicia de inspiración anárquica sobre todo pero que también tuvo en su seno comunistas, republicanos, socialistas y ex combatientes de la primera guerra, que decidieron enfrentar al fascismo mientras crecía.

Pronto combatirlo significó combatir las estructuas estatales que lo apoyaban y potenciaban. Muchxs de esxs obrerxs aguerridxs se unirían luego a la resistencia para seguir combatiendo al fascismo y al nazismo con armas en la mano. Además de esto en su historia está el haber dado la primera y más vergonzosa derrota en un enfrentamiento callejero a los escuadrones fascistas. El pueblo de Parma y lxs arditi resistieron a 10000 escuadristas fascistas derrotándolos y haciéndolos huir el 6 de agosto de 1922.
El partido comunista temiendo la influencia de lxs anarquistas se apresuró a distanciarse y negar la milicia. Lo demás es historia conocida.

(En las imágenes Malatesta con Arditi del popolo y pintada en el barrio Cordón).


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