Competencia, egoísmo y dependencia.

Según la prensa, ayer fue asesinado un pibe por llevar camiseta de Peñarol en la Unión. La violencia subjetiva, espanta, lastima y es noticia, pero es necesario relacionarla con la estructura que la produce y pasa inadvertida. El capital vacía los sentidos, potencia la posesión como felicidad y la fugacidad del consumo como gozo. El vacío luego sólo puede ser llenado con un gozo igual de perjudicial como esporádico.

Las guerras imaginarias mezcladas con identidades comerciales también son un recurso de las empresas que les gusta la ganancia sin pensar demasiado en alguna de sus consecuencias. Si le agregamos a todo esto la pérdida del valor de la vida potenciado por estos mismos modos del mercado, el plato está servido. Habrá violencia ciega para rato…

Hace tiempo que bombardean con el modelo empresarial como valor: la competencia, el egoísmo, la dependencia. Otras ideas fuerza deberán salir al paso en un contexto desfavorable que digan lo opuesto.


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