Hay que tomar su mundo y darlo vuelta como una media

El 19 de Abril de 1967 en Massachusetts, se produjo un hito en la historia del deporte, cuando Kathrine Switzer corrió de incognito la «Maratón de Boston», prohibida para mujeres.
Katherine era una joven estudiante de periodismo de la Universidad de Syracuse, que con solo 19 años se había transformado en una apasionada por el atletismo, más precisamente en carreras de fondo. Como la universidad no tenía equipo femenino de maratón, le pidió a su novio Tom, que entrenaba con vistas a los juegos olímpicos, que convenciera al entrenador de hombres, Arnie Briggs que la ayudara. Arnie era un experimentado corredor que tenía en su haber 15 maratones de Boston. No encontrando razón ninguna para no participar, ni ética ni reglamentaria, ella decidió correr. Entonces Arnie la inscribió como «K Switzer» y pasó 2 meses entrenando. Katherine logró largar sin ser detectada por los veedores, Arnie corría unos metros detrás para «custodiarla». Promediando la carrera, Arnie descubre que a la vera del camino estaba Jock Semple, un viejo conocido veedor de la maratón. En un segundo, Jack se interpuso en el camino de Katherine y la agarró del cuello al grito de «Fuera de mi carrera!!».
Arnie se abalanzó sobre Jack liberando a Katherine, que continuó la competencia mientras ambos se quedaron forcejeando. El griterío hizo que los periodistas pararan a tomar fotos y registrar el incidente, Arnie, Jack y Tom cayeron al suelo pero unos minutos después los tres estaban nuevamente al mismo ritmo corriendo a la par. Cruzaron la meta exhaustos y nerviosos, la vida cambió para los tres, Arnie se convirtió en una celebridad, Tom fue separado del equipo olímpico y Katherine logró romper las barreras de la discriminación. El incidente tuvo repercusiones a nivel mundial y EEUU fue obligado a aceptar mujeres en las disciplinas olímpicas.
Ese año el deporte anticapitalista y la libertad ganaban un símbolo más.


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