Por la recuperación de un imaginario social de transformación profunda y anticapitalista

Con la derrota de la muchedumbre organizada llegó la sociedad de masas, el capitalismo tecnológico, postindustrial, telemático o como se le quiera llamar a nuestra zona. Aquel pobrerío acostumbrado a convivir en el encierro de las fábicas, los talleres y en ese entonces menos, lugares de servicios, aprendía a reconocer a lxs carnerxs, lxs trompas que intentaban sin éxito hacerse lxs buenxs y no habían dudas de los intereses que protegían lxs policías. Pero también el encierro permitía ver más claramente la situación similar de lxs otrxs trabajadorxs, creaba lazos con lxs compañerxs y hacía entender sin necesidad de libritos su significado.
La huelga general del 73 marca la última derrota de esa clase aun muy organizada y combativa que lograba poner en jaque a lxs opresorxs del momento y a sus guardias. Empezaba entonces una dictadura cívico-militar que lograría domesticar aunque nunca apagar algunos instintos del todo.
La masa no reconoce ni crea lazos más allá de intereses económicos, está vacía de sentidos y tapa todo eso con un consumo que sólo produce más y más vacío. La lluvia de palos que debían dar lxs guardianes del orden basado en la explotación fue sustituido por una lluvia de depresión que afecta a la sociedad en su conjunto. En vano, las personas buscan no se sabe bien qué en las ofertas de los shoppings, en el cuento de a superación a través de la competencia.
Cuando el partido de la izquierda del capital tuvo el gobierno aquella bestia rojinegra que había sabido hacer la huelga general más grande por razones no económicas, recibió un duro golpe mientras aun estaba en el suelo. Se le dijo que ya no había que pelear, que la única salida era el mercado, que la única identidad era la compra y la patria.
La masa se refugia como puede en identidades fragmentadas y pequeñas. No encuentra ya un imaginario totalizador más o menos homogéneo. Pasó del aquel terrible encierro donde por lo menos se reconocía al amo a un encierro peor, la propia casa, el pequeño círculo que lo ata a su celular.
Recuperación de un imaginario social de transformación profunda y anticapitalista, no ocupación de la producción y los servicios sino su destrucción o nos seguirán pegando en el piso lxs amxs, sus guardias y lxs gestores tanto de derecha como de izquierda del capital.

Marisol.


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