Los límites

La relación del anarquismo con los límites es compleja. Anarquista es alguien que rompe límites, pero también los crea al hacer acuerdos, la base misma de la vida anarquista. Destructorxs y creadorxs, impulsamos por igual a romper el letargo en la pasión de la rotura tanto como en el recuperar la capacidad instituyente. Si la ética antigua consistía en conocer los límites para mantenerse dentro de ellos, la anarquía nos llama a avanzar por sobre ellos. Pero romper límites es una consecuencia y no la razón de nuestro ser. Entrar en enfrentamientos, asumir las consecuencias de la lucha, padecer, transgredir también se padece. La rebelión se convierte en satisfacción plena sólo frente a una reflexión a posteriori.
Cada unx va encontrando su propia estrategia ante los límites, están quienes se fuerzan a sí mismxs a saltar y eso parece salirles tan natural como respirar. La verdadera preparación para atravesar límites está basada en un ethos anárquico, un modo de hacer que busca la coherencia entre medios y fines, y que nos pone desde el principio en “posición de”. No somos de lxs que pueden mirar hacia otra parte, eso nos pone en posición de actuar, en posición de intervenir, de responder. Un peso aparte es el de la preparación efectiva o no que tengamos. Dado que nuestra ética nos vuelca hacia el responder, es conveniente por nosotrxs y lxs demás estar lo más preparadxs posible. Prepararse para romper límites es nuestra responsabilidad, orgullo y libertad.

Regino Martinez (de El proyecto de demolición anárquico).


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