La potencia de la impotencia en los movimientos sociales

La igualación de valor que se ha hecho del ataque a las estructuras donde el poder se reproduce y generaliza y las prácticas que reflejan la dominación existente, esas del «enemigo oculto en nosotrxs», son un reflejo de nuestras impotencias. Es más fácil atacar lo cercano y sobre todo si es menos fuerte que las estructuras generales.

Si por un lado ha llevado mucho tiempo entender que estábamos hechos nosotrxs y nuestras estructuras de la misma pasta que el poder que intentamos conjurar, la dinámica de nuestras (pocas) fuerzas nos ha hecho quedarnos en los círculos del nosotrxs mismxs.

No ha habido un equilibrio en el afán de «limpieza purificadora» y la lucha contra las bases estructurales responsables de la reproducción del poder en la sociedad (el Estado que no está dentro nuestro). Este es el hecho por el cual muchxs son arrastradxs a teorías conspirativas donde aseguran que el círculo de luchas internas es propiciado y ha sido planeado por el propio poder.

Así se crea una ofensa terrible contra los años de lucha y la rabia que acompaña la consciencia de haber permitido tanta desigualdad dentro de los movimientos sociales. Hay cierta lógica y «naturalidad» en las implosiones internas de los movimientos de lucha que durante mucho tiempo consciente o inconscientemente soportaron dinámicas internas que no eran justas.

Ahora, cuando surge una política de la impotencia, cuando toda construcción se ve avasallada por las conflictividades internas condenamos a los movimientos de lucha a ser el antiejemplo de lo que deseamos para la vida.

Atado a la impotencia está la continua anulación del/a otrx, la continua exclusión metódica y el abandono de cualquier cultura de lo común. Excluir, invisibilizar y finalmente negar a lxs demás no potenciará más que guerra del todxs contra todxs. Es necesario enfrentar las contradicciones y no dejarlas pasar, es necesario enfrentar las contradicciones desde formas antiautoritarias que busquen a través de la responsabilidad transformar a lxs demás.

Agustín Monteratio.


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