De hijxs de yuta y sindicalistas que se parecen a sus patrones

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Personalmente me guardo mucho del insulto, pero no me genera una particular incomodidad. Los estudiantes que gritaron el otro día a las autoridades y que les decían hijo de yuta al presidente tal vez reconocían el hecho de que la autoridad estatal posee su lugar gracias a una violencia estructural, sistémica, y por ende, todo político, todo «representante» es un hijo o consecuencia de la policía y la coerción institucional. Tal vez, sin embargo, sólo querían hacer énfasis en que les cae mal y son contrarios a sus políticas. Sea lo que sea, es parte legítima y natural de la protesta. Hecho entonces normal, salvo, para las personas que han interiorizado el sistema capitalista tanto que asignan un rol eterno, determinado y estático a la «protesta», o sea, llaman protesta a un ritual lavado y predeterminado.
Entiendo que la lucha que están llevando los estudiantes hoy no es baladí, se trata de la defensa para la mejora de una estructura de socialización y estudio que posibilita que los gurises puedan aprender algo más que a ser simples reproductores y explotados. Están intentando que la cosa no empeore además, y eso es bastante.
Cuando un muro de la casa del representante máximo de la educación fue pintado, de las primeras cosas que salieron fue una condena pública del gremio de la educación, cuando los escraches son parte del acervo de la protesta local. Y ahora, cuando las autoridades actúan escandalizados por los cánticos de los estudiantes, nuevamente salen para desvincularse. A veces, simplemente no decir nada te puede librar de no quedar pegado, pero algunos sienten la necesidad imperiosa de mantener el orden institucional que justamente produce la injusticia contra la cual protestan. No es un gobierno sino que son los gobiernos del capital, todos sus administradores y no uno de sus bandos.
A veces los representantes de los sindicatos se parecen mucho a los representantes políticos que se parecen mucho a los representantes de las empresas…
Por mi parte, me reconozco y simpatizo mucho con la fiereza de los que luchan, hoy esos «pajaritos libertarios» que le pasan el trapo a los acomodados de la corrección política merecen ser alabados…

R.


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