Efemérides / 6 de enero de 1911, fuga de anarquistas en la Penitenciaría Nacional de Buenos Aires

planas

* En la foto, Salvador Planas.

El Río de la Plata de comienzos de siglo XX vivía una aguerrida tensión entre quienes buscaban la construcción de un mundo libre de opresiones y quienes defendían sus privilegios a sangre y fuego.
Las masivas huelgas y manifestaciones callejeras eran ahogadas en sangre por las fuerzas represivas del Estado. Pero desde el mismo pobrerío los golpes represivos eran respondidos valientemente mediante la acción directa. Así, el 11 de agosto de 1905, el anarquista Salvador Planas responde a los recientes asesinatos de obreros por la policía sucedidos en Buenos Aires y Rosario, atentando contra la vida de su principal responsable, el presidente Quintana. Tras fallar su revolver fue apresado y condenado a prisión.
El 28 de febrero de 1908, otro anarquista, el obrero tipógrafo Francisco Solano Regis, arrojó una bomba al vehículo donde se transportaba el presidente Figueroa Alcorta respondiendo a la represión hacia la huelga de inquilinxs y la legislación represiva. La bomba no explotó debido a fallas técnicas y el vindicador fue apresado.
El 6 de enero de 1911 se materializa en la Penitenciaría Nacional de Buenos Aires, una de las tantas fugas carcelarias que lxs anarquistas han protagonizado en nuestra región, cuando Francisco Solano Regis y Salvador Planas abandonan la prisión.
Lamentablemente, Simón Radowitzky, quien en 1909 había ajusticiado al jefe de policía Falcón y que se encontraba preso en el mismo edificio, no logró fugarse.
Ese día era el feriado de “reyes” lo cual fue aprovechado para el escape. Mediante la solidaridad de varixs compañerxs, tanto de afuera como adentro, lograron hacer un pequeño túnel por debajo del muro perimetral. Una vez que llegaron a la escuela de horticultura de la penitenciaria, se cambiaron de ropa con prendas que fueron arrojadas desde fuera y saltaron la alambrada exterior, al ganar la calle fueron transportados por sus compañerxs. Momentos antes de la fuga, informaron de la misma al resto de los presos, lo que facilitó la liberación de 11 presos más, quienes lograron en su mayoría permanecer en libertad.
La prensa porteña ofreció recompensas económicas pretendiendo quebrar así la solidaridad. Pero se vio obligada a reconocer que los anarquistas fugados «tienen como escudo el formidable fanatismo de muchos hombres y no pocas mujeres. Sobre todo mujeres…».
Salvador Planas lograría escapar sin dejar rastros, según algunos periódicos de la época habría huido hacia Bolivia para pasar luego a Brasil, otros asegurarían que primero pasaría directo a Uruguay, pero nunca se logrará saber su ubicación. De Francisco Solano tampoco se tuvieron noticias. Este suceso poco recordado en la actualidad, es uno de los tantos que demuestra que la lucha social no se detiene con la prisión, sino que es parte de la misma. Y la libertad de lxs compañerxs debe ser un compromiso colectivo constante, ya que no existen muros que detengan la lucha por la libertad…


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