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Distanciamiento social.

mayo 22, 2020

Efemérides | 22 de Mayo del 2009, muerte de Mauricio Morales.

mayo 22, 2020

La muerte de Mauricio Morales fue un antes y un después en la vida del anarquismo regional.

  El anarquismo ha tenido una historia particular en el Rio de la Plata, luego de la epopeya europea de la Primera Internacional, el siglo XX contó con focos revolucionarios destacados en Buenos Aires, Montevideo y México. Los años 30 colocaron a la península ibérica como la mayor gesta anárquica de la historia. En pleno auge marxista tras la Revolución Cubana, Montevideo mantuvo la llama anárquica encendida con un singular derrotero revolucionario.
  Pero la dictadura y apertura democrática en ambos margenes del Rio de la Plata aplacaron las ansias revolucionarias tras una derrota sangrienta y una amnistía mediocre pero esperanzadora.
  Sin embargo, del otro lado de la cordillera, la represión había sido igual de despiadada, pero la amnistía no existió. Lxs presxs políticxs no fueron liberadxs y los grupos insurgentes continuaron activos, algunos incluso acercándose a las propuestas anárquicas.
  El neoliberalismo se aplicó en la región chilena sin anestesia y la dictadura siguió respirando en una democracia viciada de autoritarismo.
  El anarquismo en la región chilena se vio revitalizado ante el agotamiento de las vías institucionales para mejorar las condiciones de vida de los sectores más sumergidos por la economía y la política dominante. Y el espíritu combativo, a su vez, se potenció con las propuestas insurreccionales que resaltaban la necesidad de enfrentar la opresión rápida y eficazmente.
  Los disturbios y atentados explosivos a los engranajes del capital se volvieron una constante que la represión no lograba ni controlar ni comprender, hasta el 22 de mayo de 2009.

  Aquel día el compañero anarquista Mauricio Morales falleció tras la detonación de una bomba que iba a colocar en la escuela de funcionarios penitenciarios.
  La muerte ded Mauri, un conocido y querido compañero de Santiago, le dio la oportunidad al poder político de trazar el perfil del enemigo público que lo acechaba.
  El Mauri era un estudiante universitario de pedagogía en Historia que vivía en una casa ocupada de Santiago de Chile.
  Tras dicho suceso, fueron allanadas dos casas ocupadas intentando dar con quien acompañaba a Mauricio sin lograr quebrar a lxs detenidxs. Luego se intentó allanar la okupa Sacco y Vanzetti donde vivía el Mauri. La arremetida policial fue resistida desde la azotea de la casa y desde las barricadas levantadas en sus inmediaciones en un hermoso homenaje de resistencia y amor a la convicción anárquica del compañero caído, como también se levantaron barricadas en su funeral.

  Meses después a la investigación por la muerte de Mauricio se sumaron otros atentados explosivos. El poder construyó un proceso que implicó varias detenciones y un largo proceso judicial que terminó cayendo por su propia inconsistencia.
  Se han editado libros con sus textos, se han convocado a jornadas del caos los 22 de mayo y se ha honrado su entrega continuando la lucha por un mundo sin oprimidos ni opresores.
  Hoy, al buscar las causas del estallido social del 18 de octubre de 2019, la entrega de Mauricio Morales ofrece una explicación y una coherencia a una sociedad que comprendió cual es la única vía para su bienestar futuro y colectivo.

“Y mis acciones al dormir se encaminan en que mañana al despertar, romperé con la rutina y en la acción individual con el pecho como piedra hinchado por la destrucción de esta y de cualquier sociedad.
Hazme un favor: procura que viva la anarquía.”

Mauricio Morales.

Mitad de semana | Rojo y negro.

mayo 20, 2020

Hace 25 años que el anarquismo siente algo extraño los 20 de mayo. Por un lado, activxs en la lucha contra la autoridad, el orden instituido y el capitalismo, la lucha por mantener la memoria de las personas desaparecidas, asesinadas y torturadas antes, durante y después de la dictadura cívico-militar es una obligación ética. Por otro lado, muchxs no soportamos el silencio, el silencio ante el himno nacional, ante lxs representantes políticxs marchando, y menos, ante la transfiguración que se quiso hacer de la lucha de tanta gente…

  Vida abierta y traición abierta.

  Pero yendo a la fecha de hoy y la extraña sensación que nos causa, es necesario siempre decir. Un decir reflexivo, cauto pero aguerrido es necesario y es un modo de respeto que muchxs han olvidado. Es necesario respetar la memoria de lxs que lucharon y decir claramente que muchxs no murieron por la democracia liberal, el capitalismo y la explotación “aceptable”. No nos creemos representantes de la memoria de nadie pero sí reivindicamos la lucha de muchxs que no se pueden representar con símbolos nacionales, estatales ni capitalistas porque eran sus enemigxs. Algunxs habrán luchado por la democracia de lxs ricxs pero muchxs otrxs, comunistas, anarquistas y hasta crisitianxs lo hicieron por la revolución social.

  Primer encubrimiento.

  El primer encubrimiento se efectuó mediante un proceso largo donde se taparon las ideas, prácticas y reivindicaciones de lxs compañerxs. Siguiendo una vil estrategia política, a lxs revolucionarixs caídxs se lxs hizo pasar por demócratas, como si no hubieran luchado contra el sistema perverso del capital. Contra este mismo sistema que hoy una vez más se reestructura contra la vida y que tiene amenazada a la supervivencia misma de los seres humanos. Salvo por el trabajo abnegado de algunxs compañerxs y familiares, los partidos con vocación parlamentaria fueron creando un relato donde el atrevimiento hermoso de luchar contra el orden establecido no había existido y sí una lucha por la democracia liberal, el Estado y posteriormente hasta por el capital.

  Segundo encubrimiento.

  El segundo encubrimiento se produce bajo un manto casi imperceptible, donde los modos del capitalismo actual juegan su papel. Escuchando hoy la radio o leyendo los diarios, “donde el tema del día”, así lo trataron, era el de “la marcha por lxs desaparecidxs”, podía percibirse la derrota colectiva y el triunfo del capitalismo, su atomización, fragmentación y desmemoria aprovechada. Lxs diferentes periodistas, todxs del partido del Estado y el orden, ya sea en su veta izquierdista o derechista, hablaban sobre todo y principalmente acerca de su percepción. Los relatos giraban en torno a lo qué sentían y cómo vivían la jornada. Claro, esto no es nuevo, no es hoy la primera vez que se llena de relatos personales, atomizados, fragmentados y entonces desmemoriados una fecha. Quien quiera comprender, comprenderá que ni siquiera es esta una crítica a la salida encontrada por Familiares y el tipo de manifestación elegida. Se trata más bien de analizar el modo de ser actual por el cual lo importante es la percepción desconectada, consumista y hedonista de las cosas.

  En el traslado de la importancia del hecho en sí al yo percibiendo ese hecho se encuentra el segundo encubrimiento. El modo escogido, seguramente inconscientemente, para la manifestación expresa el momento en el que estamos y el triunfo del capitalismo espectacular. No es sólo la cuestión de la pandemia sino la continuación de un modo de estar en el mundo. Algunx podrá no estar de acuerdo pero creemos que el modo de manifestar se ha convertido en el “yo por delante”, “mi percepción por delante” que deja al fondo convertido en “espectáculo”. Yo con la bandera, yo con la consigna, nosotrxs en el acontecimiento y el acontecimiento perdido en un segundo lugar. Todo esto no es más que el correlato de un mundo de redes sociales atomizantes donde cada unx se ha convertido en representante de sí mismx, en su propia marca personal. Vivimos en un mundo donde la gente cree “legitimo”, divertido e interesante contarnos a todxs qué comida hizo, cómo se siente, qué banda escuchó o qué peli acaba de ver.

  La derrota no ha sido sólo material o militar sino social. La derrota es la de lo colectivo, lo común frente al liberalismo del yo que consume incluso memoria. Luego de la dictadura se fortaleció al sistema capitalista haciéndole creer a la gente que todxs lxs asesinadxs, desaparecidxs, torturadxs, ancarceladxs, desplazadxs y ofendidxs habían luchado por el orden estatal y capitalista. Y lo volvemos a fortalecer al no potenciar contra el sistema formas de lo común no atomizadas, mercantiles y desmemoriadas.

  Estos días varios muros del centro amanecieron con la consigna: “ellxs no lucharon por esta democracia, lucharon por la revolución”. Al fin y al cabo, no todxs se rinden.

  Ni olvido ni perdón.

R.M.

¡Por el contagio de la revolución social!

mayo 15, 2020

Efemérides | 15 de Mayo de 1988, prisión del cantante de Clandestino.

mayo 15, 2020

Finalizada la dictadura cívico militar, la comunicación intergeneracional entre quienes no sentían una afinidad con la realidad social quedó desgarrada por el terrorismo de Estado. La juventud antisistémica canalizó su apatía y rebeldía, entre otras formas, a través del punk, el rock y la contra cultura alternativa que se generó en su entorno.
  Como contra partida, el gobierno municipal había organizado en noviembre de 1986 la primera edición del “Montevideo Rock” en la rural del Prado, donde hubo roturas de vidrios por pedradas y disturbios a la salida del festival. Unas semanas antes, el 24 de octubre, había organizado un concierto de rock en el Teatro de Verano, donde se invadió el escenario, provocando un descontrol generalizado de pedradas y corridas. Al año siguiente, en el “Montevideo Rock II” la Intendencia dispuso un gran despliegue de seguridad, negando la entrada de algunxs y prohibiendo el ingreso de objetos como cinturones con tachas, sin lograr aplacar la tensión reinante.
  Para la joven democracia burguesa, ser joven era ser un delincuente, las razzias estaban a la orden del día, y salir un sábado de noche era casi sinónimo de terminar apaleadx y durmiendo en un calabozo.
  A pesar del prestigio obtenido en el “Montevideo Rock I”, donde bandas como Sumo o Los Estómagos canalizaron la rebeldía por medios institucionales, ya en la segunda edición del festival se había visto cierto rechazo del público rebelde ante las “estrellas” del rock nacional.
  El festival “Montevideo Rock-dó”, en mayo de 1988, era un intento de los sectores progresistas del gobierno municipal (colorado) por reconquistar la simpatía juvenil convocando bandas poco conocidas como fue el caso de Clandestino, integrado por jóvenes de unos 20 años de edad.
  Clandestino inició su actuación, puteando a los políticos y gritando vivas a la anarquía, y cosas como “esta canción se llama nos cagaremos en el parlamento, se la dedicamos al Intendente, nos quieren hacer creer que esto es una democracia, mentira esto es una joda” como quedó registrado en el documental “Mamá era Punk”, hoy disponible en Youtube.
  El hecho en sí, quizás por demás anecdótico que derivó en el procesamiento con prisión del cantante de la banda, nos muestra una fotografía de la cultura rebelde de los años ochenta, que no se encadenó al negocio y al espectáculo del capital, una vertiente rebelde, disidente y antisitémica que intentó expresar, por cualquier medio, el rechazo y la oposición a la normalidad democrática. Normalidad impuesta sobre los huesos y el silencio de lxs desparecidxs, como señaló un fanzine por esos días; “En este país se puede perdonar a torturadores, a gente que hizo desaparecer personas, pero la “justicia” no puede perdonar a jóvenes que cantan lo que siente.”
Hasta el 17 de junio duró la reclusión del rebelde, luego más bandas, más grupos juveniles, más movidas desafiaron y desbordaron la represión, trascendiendo la normalidad y buscando formas autónomas de autoorganización social.
  Hoy podemos tener la certeza y la tranquilidad de que antes que nosotrxs hubieron muchxs que se jugaron el pellejo para que la rebeldía no sea solo una posibilidad sino la única manera de saciar nuestras necesidades vitales. Clandestinxs somos todxs lxs que buscamos la felicidad por fuera de los callejones sin salida del sistema democrático capitalista…